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cuidadokechema

De buses y pueblos en Marruecos 09.07

En la Plana, hay una canción popular que dice algo así: de Castelló a Almassora va un tren que vola i per aixó li diguen La Panderola, bueno, pues de Marrakech a El Jadida va un bus que no vola nada, que se cae a pedazos, con unos cordeles de los que cuelgan unas cortinitas que en su juventud posiblemente fueron azules y que la única diferencia con los buses de hace treinta años es que los bultos se ponen abajo y no te caen a la cabeza.

Cuatro horas para 130 km, mientras el Producto Interior Bruto del país sube y los ricos cada vez lo son más.Algunos pasajeros llevan móvil y lo usan para ver la hora ahorrándose el reloj. Las gentes del campo que vemos al pasar están entre la supervivencia y el hambre.

Después vendrán los barbudos o hablaran con sus vecinos y llegaran a la conclusión de que solo les quedan dos alternativas: la patera o atarse unas bombas a la cintura y montar un pollo.

Para un pueblo tan religioso, ser un mártir es mucho mas digno que vivir una repatriación vergonzosa o morir en el estrecho.Les niegan lo poco que necesitarían para salir de la mierda: Ay pena, penita pena, como diría la Flores.

En los pueblos donde para el bus, que son todos, no hay extranjeros y por tanto ningún café abierto, se mea contra la tapia y suben constantemente mendigos que hay mas que nunca posiblemente por el Ramadán y vendedores ambulantes de bolsitas conteniendo remedios caseros o productos naturales que lo curan todo.

Ni en la estación de buses de salida, ni a la llegada, ni en las constantes subidas y bajadas de tanta gente ha aparecido ningún hombre blanco, que siempre me pasa lo miso en cuanto me salgo del circuito y parece que aquí y ahora, con tanto calor y tanto Rabadán va a haber que volver a homologarse si queremos comer con sol.

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