Blogia
cuidadokechema

Tánger otra vez

La ciudad ha crecido mucho desde la última vez: barrios dormitorio para albergar a todos los que están viniendo de las aldeas y otras ciudades para trabajar por entre diez y doce euros diarios en las distintas fábricas que, principalmente las empresas españolas hay sembrado el territorio.

Me alojo esta vez en el Hotel Valencia, para hacer patria, situado estratégicamente en la frontera entre la ciudad civilizada, la kashba y el puerto.

A la media hora de llegar me ofrecen ‘cosa guena de fumar, amigo’, un rolex barato amigo, un hotel barato, un coche de alquiler y al decirles que no preguntan si quiero ‘algo especial’. Les contesto que vivo en la otra parte de la ciudad y siempre responden igual: yo a ti te conozco, tangerino.

Tánger, junto con Tetuán son las ciudades donde los delincuentes siempre tienen cara de delincuentes malísimos que es fácil verlos venir y eludirlos.

También abundan los locos-colgados-sucios-hambrientos que le dan a los alrededores del puerto un toque especial.

Ya en el puerto, como desde hace años, los menores y la policía juegan al escondite buscando camiones donde colarse por debajo y se dice que las pensiones baratas de la medina están a rebosar de negros subsaharianos, pero a estos no se les ve y los pensioneros no se creen que un señor como yo quiera quedarse en su pensión cuando pregunto si hay habitación.

Cerca del puerto y, sobre todo por la noche, jóvenes sucios y malolientes te piden para comer: les niegas el dinero y les invitas a un bocata, te cuentan que están viendo la posibilidad de marchar a España en patera porque no tienen ni tendran nunca pasaporte ni visado, pero mientras tanto trapichean costo y se meten de todo lo que pillan.

Algunos se estan aficionando al pegamento y venden sus cuerpos o lo que queda de ellos al que ofrezca algo que llevarse a la boca o un lugar para dormir. Los hay peligrosos, pero tan desnutridos no son una amenaza.

Invito a uno a un bocata (cuesta de la playa, bocata de pan de 200 grs. con atun : 85 céntimos), y me sugiere, después de besarme la mano, una pensión para alojarme, donde  tendrá algo de comisión o tal vez le dejen dormir a cambio de llevar algún cliente. Decido ir a ver la pesión, pero un policia nos interrumpe y mi subvencionado sale corriendo y es que el rey va a pasar un par de dias en Tanger y hay pasma por todas partes.

En los 80, junto al mar había tres o cuatro restaurantes: el Miami beach de contenido básicamente gay con actuaciones de travestis que al finalizar se vestían de machos para salir de allí, el Pérgola de putiferio hetero y el Neptuno, un restaurante exquisito afrancesado de pescados y mariscos. Ahora hay mas de una docena, todos ellos con luces rojas, todos ellos con fulanas y seguratas en la puerta para cuidar los cochazos de los ricos que los frecuentan casi nunca con su mujer. Allí el alcohol es habitual y los preceptos coránicos se quedan en la puerta antes de entrar. La mayoría de estos bares-restaurantes están vacios, pero con un par de parejas que entren ya cumplen objetivos.

En la parte alta, el Romero que era un clásico gestionado por españoles donde se comía muy buen pescado y una paella casi aceptable, también se ha llenado de luces rojas, me asomo por si quedan todavía restos de lo que fue y me veo dos armarios entre la puerta y una cortina de terciopelo detrás un putiferio de pechos al aire y whiskys por doquier.

Decido perderme por la kashba como en el anuncio y me encuentro con una pintada: ‘viva talibán’, de pronto recuerdo que estoy donde hace diez o quince años me dieron una pedrada anónima en la cabeza y decido poner fin a la excursión.

Al salir a la civilización, y en una calle muy transitada, un enajenado anda tropezando con casi todo el que se le cruza. No se percata (porque no está en lo que debía), que acaba de tropezar con un policía, que, tras reducirlo (¿) le empieza a dar hostias como en las películas pero de verdad. Algunos transeúntes se paran a mirar, el pobrecito tiene la cara llena de sangre, y, cuando crees que ha terminado la película, el otro policía, por solidaridad tal vez, se descarga a gusto con aquel desdichado, y no me espero a terminar la función. Si el colgado logró levantarse volvería, sin duda a tropezar con todo el mundo.

Quedarse a tomar un te en las terrazas frente al puerto y la estación y dejar pasar el tiempo te propone varias películas y mulitud de conversaciones dirigidas fundamentalmente a tu economía y es que sin dinero (wualo flus), no hay rock and roll.

3 comentarios

Sergio -

De este ya me habías comentado cosillas..., pero no hay nada como leerte con todo lujo de detalles.
Yo tampoco sabía lo de la piedra...
Más gracias!!!

toni huerto martinez -

Cada vez te admiro mas,te echamos de menos,pero se que te veremos pronto y nos contaras tus cosas en directo y con tu voz. Hay una señora gallega que te la tienes que bajar para oirla cantar se llama Señora Carmen y tiene OCHENTA Y DOS AÑOS un saludo.

MIGUEL ANGEL -

si no te conociera diria que es una novela de ficcion,con mucha imaginacion.
Lo de la piedra no me lo habias ontado nunca