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cuidadokechema

Palermo 04.12

Tengo que pasar unas horas en Palermo esperando un bus para Trápani donde cogeré el avión.

Aunque ya había estado antes, me sorprende el ’’ambiente’’ del barrio de la estación de trenes, donde se pasa mas miedo a mediodía que en otros lugares de la ciudad por la noche.

Tras una visita al barrio, me voy a comer algo a la terraza de un pequeño restaurante donde solo hay dos mesas en la calle.

La otra mesa la ocupa un abuelo que en una primera ojeada clasifico como enfermo de parkinson por sus movimientos repetitivos de su mano derecha, pero la comida tarda en salir y en una segunda aproximación veo que tiene la mano dentro del bolsillo y que los supuestos movimientos parkinson son una paja con todas las de la ley.

Como aquello funciona a sacudidas trato de ver y encuentro la relación entre las sacudidas y el paso junto a nosotros de jovencitas estudiantes que están saliendo del instituto jugueteando despreocupadas.

Efectivamente, el abuelito (mas abuelito que yo), reanuda su masturbación cada vez que junto a el pasa alguna muchachita a la vez que las acompaña con una mirada poco inocente.

Nadie parece darse cuenta o es que ya lo conocen y no le dan importancia, pero a mi me resulta curioso visionar una película tan realista mientras doy cuenta de unos spaguetti carbonara, muy cargados de tocino, por cierto-

Me viene al pensamiento una escena parecida en un pequeño jardín de Napoli donde, un señor mucho mas joven, hacía lo mismo pero en vivo, es decir, con la cosa al aire, cubriéndose de vez en cuando con un sueter que llevaba en la otra mano.

Estaba sentado en un banco cerca de unas niñas (esta vez mas pequeñas que las jovencitas de Palermo) y no reparó en que en el otro banco yo  estaba mirando la escena.

Debe ser el agua del sur de Italia la causante de estas calenturas repentinas, o tal vez el clima, pero no he visto algo así en ninguno de mis viajes.

Si que lo he visto varias veces en Valencia, pero es que en esta ciudad yo hago muchas mas horas.

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