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Las ''combis'' de Arequipa.

No se puede entender el transporte en Perú sin ver la importancia de las combis. Aunque en Lima han perdido importancia por la presencia de esa especie de metro-bus de superficie, en lugares como Arequipa son el alma de la ciudad.

Aunque a veces lo he hecho, no suelo viajar solo en ellas, pero me encanta hacerlo cuando me acompaña alguna persona de la ciudad.

Se trata de un híbrido de tamaño medio (algo mas grande que la furgoneta y bastante más pequeño que un bus), que se encarga de llevar y  traer gente de los barrios mas alejados.

Todas tienen el mismo formato: conductor y cobrador o cobradora. Este último va con un pie dentro de la combi y el resto del cuerpo fuera, recitando constantemente y en su tonadilla personal el trayecto que sigue. De vez en cuando se mete dentro y recita con la misma tonadilla las próximas paradas.

Tienen muy pocos asientos, que son ocupados con verdadera velocidad cuando alguno queda libre: la ley de la selva en estado puro. Pero la cantidad de gente que cabe en una combi no lo sabe nadie.

El cobrador, siguiendo fielmente la premisa de ‘’antes de entrar dejen salir’’, cuando la combi para, recita: bajando, bajando, bajando, …. Y, cuando han dejado de bajar: subiendo, subiendo….

Si te toca ir de pie que es lo más habitual, tienes que agarrarte, a poder ser, con las dos manos y aún así descubres la falta de costumbre y como ‘’canta’’ tu presencia de inexperto en combis entre la gente acostumbrada a cogerlas todos los días.

Si por casualidades del destino, hace que viajes cerca del conductor y puedes ver la palanca del cambio de marchas,  el cuadro de mando, etc.  no te explicas como aquello sigue funcionando.

Las sacudidas en cada cambio de marchas dan el diagnóstico de la vejez centenaria del embrague rascando en cada cambio.

Pero son económicas y sobre todo llegan a los sitios. No he visto todavía ninguna averiada. Sobre el cristal delantero, además de algunas estampas religiosas figura la ruta, pero no hace falta, porque mucho antes de que llegue ya la has oído de la voz del cobrador/a.

Una delicia y un lujo bien barato. En Europa podrían tomar ideas para un buen aparato de feria.

 

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