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cuidadokechema

Santa Cruz 11.10

Como busco los hoteles vía san Google, a veces no cuadran y tengo que cambiar (en Asunción tres veces). El hotel de Santacruz no estaba mal pero los alrededores no invitaban a dar una vuelta cuando anochece, así que me reservé uno en el puro centro que tiene piccina (así lo anuncian) pero cuando voy a tomar posesión me encuentro una pegatina de un metro cuadrado pegada en el mostrador de recepción que es una orden judicial de cierre del establecimiento por fraude.

 

 Me dicen que no se pueden alojar a nadie hasta el sábado y que solo están en el hotel cuatro personas que estaban antes. Le digo que me incluya entre los que estaban antes, pregunta a la dueña y meten la maleta con cuidado en la habitación. Es que nos están vigilando, me dice.

 

En la plaza hay una parada militar para homenajear al vecino departamento del departamento de Beni que también estan contra el Morales.

Se ponen a tocar el himno nacional y toda la gente que como yo estábamos en los bancos sentados nos tenemos que levantar. Un militar viene  para decirme que con el himno me tengo que quitar la gorra.

 

Disparan unos cañonazos, se dan unos abrazos y todas las fuerzas del orden abandonan la plaza cantando himnos guerreros.

 

Esta noche hacen una verbena con comidas criollas, conjuntos salseros y las misses de ambos departamentos que son unas muchachas que andaban por la plaza vestidas de poca ropa con unas crestas de plumas de los indios de aquí.

 

La  publicidad refleja el lugar donde tiene lugar, aquí algunos ejemplos:

-  cerveza gahma: enfría hasta el pensamiento.

-  Banco económico: platita en mano.

     

En la pequeña plaza de Colón, ocho reparadores de calzado vestidos todos de verde trabajan el tema con unas máquinas mucho mas viejas que ellos y cuando terminan le ponen una bolsa de plástico al aparato y lo dejan allí por la noche.

Se sientan sobre unos cajones que contienen todos los utensilios necesarios para la faena. Una música tropical y pachanguera anima la postal costumbrista y una mujer con una carretilla vende fruta y chicha, y es que viven como dios.

 

A pesar de sus dos millones de habitantes, Santacruz tiene una plaza central preciosa donde todo ocurre.

Todos los días hay alguna manifestación, y la de hoy que pide ‘regadías’, encabezada por pancartas y tambores, dando paso a la gente y concluye con una camioneta donde un vocero sentado con un equipo de sonido arenga a los manifestantes.

Para protegerse del sol lleva un paraguas, pero hoy hace mucho viento y la tela del paraguas, apenas sostenida por un lado ondea al viento mientras que el señor vocero se desgañita bajo los hierros del que fue paraguas convirtiendo una manifestación reivindicativa en una cabalgata humorística.

Los bolivianos si que son indios. Mucho más oscuros que sus vecinos, mantienen los rasgos de su raza. Da la impresión de que aquí no se mezclaron con los conquistadores, que tanto desde el Atlántico como desde el Pacífico les quedaba lejos.

 

Son desconfiados y ponen siempre cara como de enfadados. Nunca inician una conversación con el extranjero aunque la aceptan cuando soy yo el que empieza.

 

Según me cuenta uno de los tertulianos a los que recurro cuando llevo mucho tiempo sin hablar con nadie, se roban hasta en familia, y son de costumbres muy machistas en cuanto a las relaciones entre sexos.

 

Han tenido una dictadura tras otra y no tienen costumbre de la cosa democrática, y, ahora que están votando a sus gobernantes se desenvuelven con formas muy rústicas.

Se insultan y dicen verdaderas animaladas los políticos en prensa y televisión y no mantienen unas formas que podríamos llamar europeas ni por asomo.

Una enorme pegatina en el cristal trasero de un coche nos hace, sin pretenderlo un pequeño resumen:

 ‘tu envidia es mi progreso, y que suene la banda’.

Me voy a Lima a ver el Pacífico y comer pescado y ají de gallina.

 

1 comentario

freddy -

por lo menos de paraguay te llevaste algo mejo je je un gran abrazo