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Budapest: la foto imposible 06.08

Es de noche y los mendigos que ocupaban durante el día los bancos de jardines o avenidas, se han procurado portales poco transitados donde se acurrucan con una manta para pasar la noche y evitar la lluvia.

Nuestro hombre también se ha recostado, y se ha cubierto con la manta. Va sucio, sin afeitar. Unos cartones le sirven de almohada.

Ya esta colocado para pasar la noche. Se incorpora un poco, extrae un voluminoso libro de entre los cartones y, aprovechando la escasa luz de la calle se pone a leer.

Porque es una buena costumbre. Porque con la lectura, la llegada del sueño es dulce y placentera. Porque lo hace todas las noches. Porque le da la gana

Húngaros 06.08

Al viajero solitario las iglesias le producen urticaria. Al viajero le interesan las gentes porque las cosas sin importancia de los demás son las que configuran nuestra manera de ser. Porque la mejor manera de conocer lo nuestro es verlo desde fuera, y que casi nada merece la ‘pena’ porque la pena no es buena para nadie (excluyendo, tal ve, a los húngaros).

También le preocupan los europeos de su generación adictos a los imsersos que, no pudiendo con su cuerpo se empeñan en transportar 25 o 30 kilos extras entre barriga y trasero.

Los húngaros son extremadamente educados, corteses al límite: paran el coche cada vez que pones cara de querer cruzar la calle. Nunca hablan alto: cuando oyes hablar fuerte adivinas la presencia de españoles o italianos. Andan lo necesario para tirar la colilla en el cenicero pegado a cada papelera por todas las calles. Ni un papel por las calles. Los bares de jóvenes repletos de gente bebiendo y no oyes la conversación de la mesa de al lado, pero son tristes. Como su historia, como su música: tristes.

Un italiano afincado en Rumanía que recala en mi hotel me comenta que las cosas están cambiando, que durante el comunismo, todavía lo eran mucho más.

Tienen la tasa más alta de suicidios de su entorno y triplican la media europea.

Hasta los ancianos saben algo de ingles. También deben saber ruso pero parecen haberlo borrado del disco duro. Bien lavados y peinados los niños. De mayores pelo corto casi militar: las pocas melenas de adolescentes que se ven denotan una protesta que en España dejó de verse en los 80.

Contestan escueta y educadamente a tus preguntas pero nunca sonríen. Es como si se hubiera instalado una depresión en la ciudad como por orden municipal, como si una nube de melancolía cubriera esta parte del mundo.

Hasta los niños en sus juegos parecen adultos bajitos y tristes.

Les encantan los solariums, que no son sino esa especie de sarcófagos claustrofóbicos donde te metes dentro y te van dando dosis de rayos uva o como se llamen, porque deben estar descontentos con su hermosa y blanca piel.

También les gusta la cerveza y cuando se juntan varios, les sirven una especie de depósito cilíndrico con señales que indican los litros y un grifo en la parte inferior para irse sirviendo: tristes y borrachuzos, pero nunca folloneros.

Budapest 06.08

Budapest es una ciudad donde las personas son como los edificios: grandes, sólidos, serios y sin emociones. Ellos con grandes y lechosos cuerpos de gimnasio, cultos y educados en el trato pero carentes de vida. Ellas con grandes y blancos pechos, cuerpos espléndidos, pero como de piedra.

Ambos están muy lejos de todo lo que nos distingue –y a veces nos avergüenza- a los latinos.

Primer (y tal vez último) contacto con las ciudades centroeuropeas: castillos de Sissi, fortalezas que se hicieron para defenderse de enemigos que nunca atacaron: huellas de ocupantes turcos primero, y después, por la izquierda los alemanes y por la derecha los rusos, un culto al cuerpo que la vista agradece y un dejar paso a la música clásica, al buen comer y a la ausencia casi total de gritos, violencia o delincuencia en general.

Ni negros ni orientales: todo el mundo rubio de piel blanca como por orden municipal. Ni siquiera los gitanos (cíngaros) que nos anunciaban los tópicos húngaros. Una cerveza y un vino espléndidos y el coloque general de los fines de semana viene de la mano del Red Bull o del café cargado, ocupando el lugar que en España ya tiene apropiado la cocaína o las pastillas.

Difícil encontrar jóvenes con pelo largo o alguno que enseñe los canzoncillos: están viviendo los 80 que el comunismo les robó.

Sin problemas laborales, gracias al pleno empleo conseguido con la deslocalización de empresas alemanas, que esta vez no vienen con tanques sino con euros. Están encantados de ser húngaros y no emigran como sus vecinos los rumanos ni se pasan de católicos como sus otros vecinos los polacos.

Se puede aparcar con facilidad y pasear a altas horas de la noche sin temor a ser atracado: un lugar perfecto para las clases medias europeas sin mas objetivo que comer bien y ver un edificio-mazacote detrás de otro mientras alguna clínica dental te prepara unos implantes a mitad de euros que en su país, y te das una tanda de balneario termal o una de ópera a buen precio.

¿qué mas puede faltar?, un gran  río? Pues también lo tienen: el Danubio cumple su función e escenografía ciudadana y de inspiración musical. Pero el Danubio no es azul como en los valses: como todos los ríos del siglo XXI, es marrón-verdoso y solo los dioses (o el espectro de Sissi) saben que productos le acompañan.

Paris 06.08

Volver a París y compartirlo con gente conocida es siempre un regalo, es como volver a casa, a la casa grande, porque en París siempre todo es grande.

El barrio donde nos alojamos está lleno de negros que, durante gran parte del día y la noche le dan a las aceras un ambiente muy especial, pero a primeras horas de la mañana, en las calles o en el metro, cuando todas las caras son anónimas, cuando todas las personas son autómatas a gran velocidad, los negros no aparecen: solamente algunos integrados de buen vestir y ademanes afrancesados se disuelven en estos ríos de personas grises, vestidos casi siempre de oscuro que a toda máquina acuden a sus trabajos.

Pero yo prefiero las aceras llenas de negros de andar lento y pendenciero, de estraperlo y venta ambulante, siempre con bolsas y ropa estrafalaria, sosteniendo las paredes, esperando la caída del maná (ellos), casi siempre con niños, en versión real o en camino, apretadas, taconeadas y provocativas (ellas).

Cambias de barrio y te das una vuelta por lo que fue el barrio latino rebelde, y allí, los pocos negros que transitan, están al servicio de una clase social envidiada por el glamour español, cuyas ropas, restaurantes y tiendas nos han  sido vetados a los currantes y que solo el cine o la casualidad de un viaje nos enseñan.

En París, he comprobado como los extremos conviven en una distancia no demasiado grande, así, unas sandalias pueden oscilar entre 1,5 euros en Tati de Barbés a 650 euros en una boutique de la Rive Gauche. Cajas de bombones a 6,50 e. cada bombón o cafés a 4 euros en el Café Flore,  donde Jean Paul Sastre se los hacía con Simone de Beauvoir.

El alcalde (gay), se ha empeñado en que los parisinos vayan en bici y les ha puesto multitud de bicis gratuitas y carriles-bici por todas las calles importantes. También ha institucionalizado un viernes al año para que en las fincas se haga una ‘fiesta de vecinos’ aportando todos comida, bebida y fraternidad. Las comparaciones con nuestra sufrida Valencia, no pasan del primer apartado (gay), en espera de que alguna vez podamos compartir los otros dos (las bicis gratuitas y las fiestas de escalera): que penita.

 

 

oporto 05.08

oporto 05.08

 

Dejo Valencia con huelga de metro y gobierno de derechas y llego a Oporto con mismo gobierno y huelga de metro. Para que después digan que los europeos no se ponen de acuerdo.

A pesar de las colonias (Mozambique, Cabo Verde, Angola, etc.), en Oporto no hay negros. Parece que todos se quedaron en Lisboa. Sin embargo la gente se queja de que hay muchos rusos y además delincuentes, y es que los movimientos migratorios no hay quien los entienda.

Pero a los rusos no se les ve como a los negros. Cómo saber si un transeúnte es ruso y también delincuente?, como soy un hombre de criterio, decido, sobre la marcha, que los individuos muy altos y blancos con cara de mala leche son rusos y delincuentes y hay que evitarlos.

Oporto es elegante y vieja, tan pequeña como para poder aparcar en cualquier sitio y tan grande y empinada como para tener que hacer descansos en los paseos ciudadanos, especialmente después de pedir medio litro de vinho verde para acompañar un menú espléndido y barato con bacalhau, por supuesto.

Son bastante más civilizados que nosotros, y, salvo los posibles encuentros con delincuentes rusos, no hay sensación de peligro.

Cuando, recién comido (con vinho verde) te dejas caer por los parques, se te acercan transeúntes perdidos en el tiempo con preguntas inverosímiles: si comprueban que eres español preguntan cual es tu empresa o si Benidorm es tan bonito como dicen las clases medias locales.

Patrimonio de la Humanidad con casas que esperan caerse de viejas, mercados que esperan subvenciones de Bruselas para ser rehabilitados, iglesias por doquier y adoquines y piedras en las casas que te recuerdan a sus vecinos gallegos todo el rato. Los jardines llenos de palomas que, si te descuidas te beben el estupendo café, pero sin negros.

Tarde de fados en Oporto 05.08

Tarde de fados en Oporto  05.08

 

En la Rua Manuel II, existe el local ‘O Boteko’ , donde los sábados hacen “Tarde de fados”.

Hay que ir pronto para coger sitio y la gente se sienta alrededor de unas mesas corridas donde, una vez acomodado no puedes mover ni las manos: todos apretaditos para el espectáculo.

El ambiente es distendido y solo se ponen serios para exigir silencio en cada una de las actuaciones, que van desfilando con lo mejor de su repertorio en un improvisado escenario, junto a la puerta de entrada, decorado para la ocasión: dos guitarras clavadas en la pared, dos estanterías de cerámica del país, unos mantones de Manila claveteados y tres o cuatro sombreros mexicanos que no se sabe a santo de qué.

Los dos músicos, de cara impasible, presentan un aspecto que si te los encuentras por la calle les das un euro y empiezas a correr.

Es un lugar de aficionados, de amantes del fado, que cobran solo lo que consumen y se incorporan a la fiesta desde sus ocupaciones cotidianas.

Ellos usan corbata y a veces traje, y ellas sacan de una bolsa de plástico un mantón para acompañarse en el canto.

Casi todos cierran los ojos al cantar y los músicos continúan acompañándolos sin expresar ninguna emoción: impasible el ademán.

Una de las cantantes, casada con un alemán con cara de bulldog, se acompaña de una carpeta de letras de sus canciones favoritas que repasa antes de lanzarse a lo suyo.

El presentador, trajeado y encorbatado va anticipando lo que va a venir pidiendo, cada vez, mas aplausos.

Un espontáneo se lanza con una poesía sobre la grandeza de Portugal, pero la atención que él esperaba no se ve correspondida. Se cabrea, le da una patada a una silla y se retira a mitad de la oda.

Sale de nuevo otro que nos sitúa en la edad de los participantes: asegura tener 78, y parece de los más jóvenes. Durante la ejecución, en el estribillo, se emociona y la prótesis dental se le sale del sitio, recompone la canción y la dentadura y termina el fado entre aplausos.

Con una ligera pausa, van desfilando hasta una docena de fadistas de ambos sexos.

Cuando el presentador, que es además el dueño del bar, está en su tarea, sale a servir las mesas, desde detrás de la barra una señora encorvada, de aproximadamente doscientos años, prima hermana de Nosferatu, a atender a los clientes.

Todo invitaría a tomarlo como un viaje nostálgico en por el túnel del tiempo, pero, cuando los asistentes-fadistas reconocen una canción, se ponen todos a cantar, te recorre la espalda un escalofrío de emoción y de sana envidia, porque en tu tierra estas cosas no pasan.

O Boteko

Rua de D. Manuel II

3 cervezas, dos albóndigas de bacalhau y una ración de Papas de Sanabulho (una especie de morteruelo hecho de sangre, pollo y miga de pan), mas doce actuaciones (dobles) de fados tristes y melandólicos.

Total: 6 euros, 70 céntimos.

Tánger otra vez

La ciudad ha crecido mucho desde la última vez: barrios dormitorio para albergar a todos los que están viniendo de las aldeas y otras ciudades para trabajar por entre diez y doce euros diarios en las distintas fábricas que, principalmente las empresas españolas hay sembrado el territorio.

Me alojo esta vez en el Hotel Valencia, para hacer patria, situado estratégicamente en la frontera entre la ciudad civilizada, la kashba y el puerto.

A la media hora de llegar me ofrecen ‘cosa guena de fumar, amigo’, un rolex barato amigo, un hotel barato, un coche de alquiler y al decirles que no preguntan si quiero ‘algo especial’. Les contesto que vivo en la otra parte de la ciudad y siempre responden igual: yo a ti te conozco, tangerino.

Tánger, junto con Tetuán son las ciudades donde los delincuentes siempre tienen cara de delincuentes malísimos que es fácil verlos venir y eludirlos.

También abundan los locos-colgados-sucios-hambrientos que le dan a los alrededores del puerto un toque especial.

Ya en el puerto, como desde hace años, los menores y la policía juegan al escondite buscando camiones donde colarse por debajo y se dice que las pensiones baratas de la medina están a rebosar de negros subsaharianos, pero a estos no se les ve y los pensioneros no se creen que un señor como yo quiera quedarse en su pensión cuando pregunto si hay habitación.

Cerca del puerto y, sobre todo por la noche, jóvenes sucios y malolientes te piden para comer: les niegas el dinero y les invitas a un bocata, te cuentan que están viendo la posibilidad de marchar a España en patera porque no tienen ni tendran nunca pasaporte ni visado, pero mientras tanto trapichean costo y se meten de todo lo que pillan.

Algunos se estan aficionando al pegamento y venden sus cuerpos o lo que queda de ellos al que ofrezca algo que llevarse a la boca o un lugar para dormir. Los hay peligrosos, pero tan desnutridos no son una amenaza.

Invito a uno a un bocata (cuesta de la playa, bocata de pan de 200 grs. con atun : 85 céntimos), y me sugiere, después de besarme la mano, una pensión para alojarme, donde  tendrá algo de comisión o tal vez le dejen dormir a cambio de llevar algún cliente. Decido ir a ver la pesión, pero un policia nos interrumpe y mi subvencionado sale corriendo y es que el rey va a pasar un par de dias en Tanger y hay pasma por todas partes.

En los 80, junto al mar había tres o cuatro restaurantes: el Miami beach de contenido básicamente gay con actuaciones de travestis que al finalizar se vestían de machos para salir de allí, el Pérgola de putiferio hetero y el Neptuno, un restaurante exquisito afrancesado de pescados y mariscos. Ahora hay mas de una docena, todos ellos con luces rojas, todos ellos con fulanas y seguratas en la puerta para cuidar los cochazos de los ricos que los frecuentan casi nunca con su mujer. Allí el alcohol es habitual y los preceptos coránicos se quedan en la puerta antes de entrar. La mayoría de estos bares-restaurantes están vacios, pero con un par de parejas que entren ya cumplen objetivos.

En la parte alta, el Romero que era un clásico gestionado por españoles donde se comía muy buen pescado y una paella casi aceptable, también se ha llenado de luces rojas, me asomo por si quedan todavía restos de lo que fue y me veo dos armarios entre la puerta y una cortina de terciopelo detrás un putiferio de pechos al aire y whiskys por doquier.

Decido perderme por la kashba como en el anuncio y me encuentro con una pintada: ‘viva talibán’, de pronto recuerdo que estoy donde hace diez o quince años me dieron una pedrada anónima en la cabeza y decido poner fin a la excursión.

Al salir a la civilización, y en una calle muy transitada, un enajenado anda tropezando con casi todo el que se le cruza. No se percata (porque no está en lo que debía), que acaba de tropezar con un policía, que, tras reducirlo (¿) le empieza a dar hostias como en las películas pero de verdad. Algunos transeúntes se paran a mirar, el pobrecito tiene la cara llena de sangre, y, cuando crees que ha terminado la película, el otro policía, por solidaridad tal vez, se descarga a gusto con aquel desdichado, y no me espero a terminar la función. Si el colgado logró levantarse volvería, sin duda a tropezar con todo el mundo.

Quedarse a tomar un te en las terrazas frente al puerto y la estación y dejar pasar el tiempo te propone varias películas y mulitud de conversaciones dirigidas fundamentalmente a tu economía y es que sin dinero (wualo flus), no hay rock and roll.

La Rábita: historia de F.

La Rábita, costa de Granada, camino de Marruecos. Semana santa 08.

Sábado anterior al domingo de ramos. F ha ido con los amigos a un bar a tomar unas cañas y ver a su equipo favorito: el Real Madrid.

En La Rábita, y los pueblos de alrededor, los bares son generosos y, a veces exquisitos con las tapas que, de forma gratuita, dan con las cañas de cerveza.

F se pide la primera caña y le ponen un pescado de tamaño mediano, frito, con ensalada aliñada con aceite de oliva virgen. El Real Madrid no está en su mejor día y encaja un gol del Deportivo de la Coruña. Los amigos, que saben de la pasión de F por su equipo, comienzan a provocarlo con comentarios sarcásticos y de muy mala leche; F se pide la segunda: viene con dos lonchas de pan con sendos filetitos de lomo frito y guardado en la orza chorreando aceite. El equipo no remonta el tanto en contra y F va a por la tercera: otras dos lonchas de pan con dos morcillas caseras bañado en aceite de alguna orza vecina o familia cercana de la anterior.

El público empieza a calentarse y todo el mundo grita muchísimo (en La Rábita no hay muchos entretenimientos y el Real Madrid en sábado por la tarde colma todas las espectativas y goza de una convocatoria extraordinaria).

Ya comenzando la segunda parte aparecen la hija de diez y el hijo de F de siete años: papa, mama dice que la cena ya esta a punto. F les compra un refresco a cada uno y se pide otra caña: la casa pone tres (dos para los niños) mini bocadillos de tortilla española exquisita, que F devora porque mama les ha advertido a los pequeños que no coman nada hasta la cena.

Se acerca el final del partido y el Real Madrid sigue perdiendo a pesar de ir el primero en la liga: F manda a los niños a casa, dile a mama que enseguida estoy allí. Se pide ahora un tubo de cerveza para ir finalizando. Esta vez viene con ocho boquerones fritos y un platito de aceitunas.

Los colegas siguen castigándole y, con la última aceituna se pide un cubalibre y la cuenta para ir despidiéndose. El cubata viene con una rodaja de tocino a la plancha sobre una rebanada de pan acompañado de unas patatas fritas.

Empiezan a envalentonarse los fans del Barcelona que está el segundo en la clasificación y F apura los restos y se despide afirmando que su equipo sigue el primero entre burlas de amigos y conocidos, pero algo o alguien le retiene y le propone la última que a esta te convido yo, y se deja la voluntad por otro cubalibre, al que le siguen unas rabas de pulpo fritas con cebolla y pan para mojar.

Ya ha terminado el partido, pero en España esto supone el comienzo de los análisis pormenorizados por parte del público, porque en este país todos son expertos en fútbol. El dueño del bar, satisfecho con la recaudación invita a los expertos futbolísticos que quedan a unas rebanadas de pan tostado con aceite de oliva sobre las que se asientan rodajas de chorizo y de tomate natural en una exquisita combinación que F no puede sino dar cuenta de, al menos un par.

Ya regresando a casa con su vecino no puede faltar un comentario-resumen del partido y despedirse en la escalera.

Cuando entra en el hogar, los niños ya han cenado y su esposa está muy seria sentada en una mesa preparada especialmente para celebrar el aniversario de cuando se conocieron en una víspera de domingo de ramos cuando ella vino desde Barcelona con unas amigas y tras enrollarse (el lunes santo) con F, un muchacho hermoso pero un poco rústico de la localidad, llegó a la conclusión de que ninguno de los hombres a los que había conocido a lo largo de su vida le habían echado un polvo tan salvaje ni le removieron las carnes en una sucesión de orgasmos sin fin como una traca valenciana.

Decidió quedarse a vivir y a casarse con el rústico y, aunque es de poca conversación, en la intimidad la deja nueva, ya quisieran otras con tanta comunicación y tanto filing quedarse como ella de arregladita.

Se ha pasado toda la tarde cocinando y pensaba darle una sorpresa para después arrancarle la pasión y exprimirle todos sus fluidos que cada vez se folla menos en esta casa a ver si pudiéramos retomar los ritmos de antes, pero F no tiene hambre y además esta cabreado por el resultado futbolístico, así que no está para zarandajas, pues claro que me acuerdo de cuando viniste al pueblo de señorita mochilera, pero ni tengo hambre ni ganas de hablar.

Ella intenta justificar la situación: se apuntó a la tele de pago y ha sacado recetas del canal de cocina, cinco horas de cuidados y meticulosidades para que vengas diciendo que no tienes hambre?. La situación la ha saturado y se nubla entrando en un llanto alternado con gritos que preocupan a los niños: no pasa nada, iros a vuestra habitación.

F no se siente capaz de aguantar el resultado del partido y el repaso que está llevando en el hogar, grita mas fuerte que ella que para eso es hombre y da dos puñetazos en la mesa: esto es mi casa y si no quiero cenar pues no ceno. Ella acaba de perder el control y empieza a estampar la cena contra la pared de la cocina pringando de salsas exquisitas azulejos y cristales, rompiendo platos y dando patadas a sillas y electrodomésticos: no puede más.

Sin darse cuenta, porque F no es violento, sin saber como, porque F no toca las cosas de la cocina porque no son cosas de hombres, tiene en su mano una sartén de hierro con restos de bechamel y algunos trocitos de champiñones, porque en el canal cocina aseguran que la bechamel y todas las salsas tienen mejor sabor hechas en sartenes de hierro, sin darse cuenta porque a un hombre no se le grita y menos en su casa, sin un por qué, porque ha perdido el partido, el control de la situación y el autocontrol, porque las tapas estaban muy buenas y no tiene hambre, porque a un hombre tan humillado toda la tarde no se le puede seguir machando por la noche, porque no sabe por qué, le atiza un sartenazo y la deja seca en un charco de sangre y una salsa de champiñones, L se queda quieto diez minutos y después la abraza y la intenta reanimar.

Por unas tapas , por lo demás, exquisitas y un partido que no terminó como debía, por un aniversario olvidado, por un pueblo pequeño sin muchos alicientes para el tiempo libre, por los roles asignados en la infancia, porque Andalucía no es Cataluña, por los nervios que pierden el norte de pronto un sábado antes del domingo de ramos, F va a salir en la tele. Quien lo iba a decir. . . !, y además va a entrar en la estadística: la número 21 de 2008.

La vicepresidenta le dedica seis minutos en el telediario, vienen micrófonos y cámaras de toda España y se alquilan todos los apartamentos aunque todavía no es temporada. Las fuerzas vivas se preguntan si aquello les convertirá en un foco de atención turística como la cercana Almuñecar o entraran en los archivos de la España negra como Puerto Urraco: el tiempo lo dirá. Pero ni el gobierno con sus proclamas anti-machistas ni la prensa con sus estadísticas llegarán nunca (como es habitual) al fondo de la cuestión, y mejor que así sea. No quiero ni pensar en estos pueblos si suprimieran las tapas.

Localidad: La Rábita, costa de Granada

Bar: Que de qué

Paseo Marítimo

Caña de cerveza (con tapa, naturalmente 1,20 euros)

fotos

 

Las fotos de Perú y algunas otras podeis encontrarlas en:

 

http://cuidadoquechema.spaces.live.com/photos/

 

Limando Lima2 12.07

Lima es demasiado grande para ser controlada, demasiado extensa para atravesarla y demasiado peligrosa para los extraños.

No está homologada y salvo en algunos barrios burgueses aislados, el extranjero (y muchas veces el nacional), no está a salvo.

Al viajero solitario no le ha pasado nada, pero ni un solo día ha dejado de oir sabios consejos de todo el mundo llamando a la precaución.

El clima es poco afortunado: salvo rara vez, el sol ni se ve por las brumas del Pacífico y estamos entrando en verano y hay que abrigarse.

Toda la ciudad está sembrada de casinos y máquinas ‘tragamonedas’ con luces a la entrada y poderío como Las Vegas.

El transporte es caótico: los buses casi inexistentes han dejado paso a las ‘combis’ (furgonetas), muchas de ellas antidiluvianas, lo que te empuja irremediablemente al mundo del taxi, pero la mayoría de éstos son ilegales y además peligrosos, así que en este mundo tienes que hacer una cuidada selección para ver quien se lleva el premio de llevarte.

Desde luego que no hay taxímetros, y hay que negociar antes de subir.Una imagen que me han comentado varias veces es la de un taxi con un cliente en el que cada uno de los dos teme ser ‘asaltado’ por el otro.

Es el lugar ideal para circuitos gastronómicos: trabajan muy bien el pescado y han conseguido gourmetear sus productos: una gozada.

Lima no está bien estructurada, y entre una y otras zonas ‘habitables’ puedes pasar algunas ‘cuadras’ que te ponen los pelos de punta.

Solo se ven extranjeros en las calles de postín y en los centros comerciales.

Cuando te aventuras por terrenos prohibidos pasas mucho tiempo siendo el único y se nota mucho.Sin embargo los peruanos/as son muy amables, tímidos y generosos hasta donde pueden porque los sueldos son muy bajos, la corrupción alta, la clase media va muy apretadita y los ricos son muy muy ricos.

En Perú hay periódicos serios y prensa popular. Después de leer varios días los serios, me paso a los otros:

1.-‘En una casa de Callao (el puerto de Lima), hay mucho ruido y los vecinos llaman a la policía. Cuando llegan las fuerzas de seguridad y llaman a la casa, desde dentro empiezan a disparar: siete fiambres’

2.- ‘En un barrio de Lima los vecinos han decidido poner una carta al director de un periódico porque la policía local no les hace caso a su reclamación, que consiste en que unos vándalos están levantando la acera para llevarse los cables de alta tensión’.

3.- ‘Un muchacho de 18 años va al ejército obligatorio y pasa todos los controles médicos sin problemas. A los tres meses se lo devuelven a la familia en un ataúd: los responsables militares dicen que un cáncer de garganta, pero la familia abre la caja y ve al muchacho lleno de moratones de golpes (y por eso han ido al periódico, para que se sepa).

4.- ‘En Ayacucho (lugar problemático, antes por el terrorismo y ahora por el narcotráfico), un bus nocturno es detenido a la fuerza (pusieron piedras en la carretera), desviado hacia el bosque y desvalijados sus pasajeros, para después dejarle continuar.

Y lo más asombroso es la sensación de ‘normalidad’ que tienen los peruanos cuando leen estas noticias: parece que eso es habitual que pase por aquí.  

Historia de M.

M. es un muchacho apuesto de 23 años que no tiene nada.

No tiene patrimonio, ni trabajo, ni dinero, ni siquiera una novia.

Vive en una casa entre árboles en la selva del Amazonas, medio casa medio cabaña,  con su madre, tres hermanos más y dos niños pequeños de una de las hermanas.

En la casa, por no haber no hay ni luz eléctrica ni agua potable: friegan los platos en el río, lavan en el río, y ellos se lavan a trozos entre cacharros de plástico.

Un cerdo y algunas gallinas pasean los alrededores de la casa en el entorno de vegetación más hermoso que pueda imaginarse.Las únicas posibilidades de trabajo están en una fábrica de carbón vegetal que hay en un poblado cercano, a la que él y  los hermanos van de vez en cuando.

No tienen nada, y, cuando les preguntamos si podemos pasar la noche allí, nos dejan espacio para nuestras colchonetas sin ningún problema.

Pero M. tiene dos tíos que son chamanes y curanderos, y viven en la cabaña de al lado.

Los dos tíos  chamanes realizan ceremonias con ayahuasca a las que M. se viene apuntando desde los doce años.

M. ha pasado por 39 sesiones alucinógenas y controla perfectamente el ‘viaje’ y los ‘paisajes’: sabe lo que ha de hacer y le saca todo el partido al asunto.

M. se entera de que un extranjero quiere probar las plantas de los dioses y decide apuntarse.

Como toda la gente humilde, M. es tradicional, así que la primera alucinación que se hace siempre consiste en convocar a toda su familia ausente y los pone a todos delante para darles un repasito y ver como se encuentran. 

Cuando ya se han terminado las obligaciones familiares, M. se da un ‘gustito’  y se convoca a ‘un grupo de señoritas’ para su satisfacción. En esta ocasión me dice que fueron siete. 

Una parada familiar y después como que se va de putas: primero la familia, después el placer. 

Aseguran los entendidos y practicantes que la ayahuasca proporciona unas alucinaciones reales y extraordinarias, así que M. se da una fiesterita, a juzgar por las expresiones de su cara (a pesar de ser de noche sin luz), y las contorsiones de su cuerpo: prácticamente como ir de orgía gratis sin tener que desplazarse a la capital que queda un poco lejos. 

Cuando, después de cerca de tres horas de trasiego entre familiares y conocidas, aquello empieza a bajar, M. se marca una vomitona, se fuma un cigarrillo, recoge sus cosas y marcha para su cabaña (que está muy cerca de la de su tío) y encima se ofrece a acompañarme porque después de ingerir la ‘purga’ hay graves dificultades para sostenerse de pie. 

Al día siguiente, bien temprano se pone la ropa de faena y se va a la fábrica de carbón. 

Pd. Espero, querido M. que me perdones haber contado tu historia, pero es tan tierna que no pude contenerme. Desde el cariño y el respeto que me mereces,  la dejo acá (como dicen vds.) para compartirla con otras buenas gentes.   

Crucero (popular) por el Amazonas. 11.07

Crucero (popular) por el Amazonas.      11.07

 

Mi guía personal y amigo entrañable Rudy, me propone para ir a la selva, tomar el vehículo ‘normal’ de los que viven por allí y lo utilizan para desplazarse desde la selva a Iquitos y volver.

Se trata de un barquito con una especie de bodega donde nos amontonamos veinte o treinta personas, más de una docena de niños y otra de gallinas.

En un ambiente tan coloquial me da vergüenza sacar la cámara.Los bultos se ponen en el centro, donde comparten espacio con unos bidones grandes de gasolina y unas cajas de refrescos.

Las gallinas, atadas de una pata con el culo hacia fuera para incrementar los nutrientes del río.Del mismo modo, los niños pequeños son agarrados por sus progenitores y se quedan colgando hacia la parte exterior mientras hacen sus necesidades.Los que, en España trabajan para implementar el equilibrio físico entre los niños podrían darse una vuelta por estos ‘cruceros’ y comprobar que, cuando detrás está el Amazonas ningún niño da un mal paso.

Distancia recorrida : 30 km.

Tiempo invertido: 5h 30 m.

Precio: 1,20 euros. 

 

Iquitos 11.07

Iquitos      11.07

Está completamente aislada del Perú y del mundo.

Sólo se puede acceder por avión, pero aseguran que desde aquí se puede llegar al Atlántico por el Amazonas.

Los aviones no pueden operar en el aeropuerto por el día porque hay unas manadas de buitres que se meten en las turbinas causando accidentes.

Estas mismas aves se las puede ver en el mercado del pescado, donde son un problema para vendedores y transeúntes, o en las escasas carreteras existentes chocando contra los pocos coches que pasan. Pero los ecologistas no dejan que se les toque porque forman parte del ecosistema.

Militares y funcionarios  desplazados (o castigados), un calor sofocante y la humedad a tope: suda que te suda.Tiene dos ritmos bien diferenciados: en la calle hay un ejército de moto-taxis (dicen que unos cuatro mil) y motos, raramente se ve un coche, y en el Amazonas y afluentes: todo barcos, canoas, fuera bordas o de remar.

Para ir a cualquier parte tienes que hacerlo por vía fluvial, y la ciudad, ya grandecita (dicen que cerca del millón), va robándole sitio a la selva.

He tenido (de momento) suerte, porque ni hay turistas ni mosquitos.

Son muy activos (todo el mundo está haciendo algo), y se les ve relajados de costumbres.

Tiene fama de putiferio y parece que es un destino de pederastas. En la Plaza de armas hay un mural advirtiendo del tema.

No hay, al menos en el centro,  sensación de peligro y tiene abundancia de frutas raras o remedios caseros a base de plantas para curar todos los males.

Al principio te acostumbras al ruido ensordecedor de las moto-taxis y, si no te agobias por el calor, es un buen sitio para pasar un mes: pescados recién idem en el río y buen rollo en el personal.

Mientras la luna llena se refleja en el Amazonas, un stand contra la violencia de género ocupa los jardines del Boulevard. El formato es de radionovela : ‘ven que papa te va a mostrar cuanto te quiere: siéntate en mis rodillas’ .

Está patrocinado por los colectivos correspondientes y una emisora de radio que conduce el invento e interviene después de cada skech y tras una musiquita: ‘ hay que enseñar a los niños a decir que no les toquen lo que cubre el traje de baño’ . a continuación otra escenita, ahora con el abuelito y la moraleja: ‘hay que enseñar a los niños a correr’ (eso siempre viene bien, es sano y te puedes librar de algo poco agradable).

No se han puesto de acuerdo con el stand del día del sida y se están contraprogramando.

Como es viernes tarde y se está acabando el curso escolar, por la Plaza de Armas están desfilando la universidad en carrozas de enfermeras y, también superponiéndose, las escuelas infantiles de clase media.

Una señora bastante repercutida se acerca a mi y me pregunta si soy sacerdote, le digo que no, me insiste, le insisto, y se va.

Belén es un barrio desfavorecido y como suele ocurrir en estos casos, un nido de todo lo ilegal, y aunque hay gente trabajándose el tema parece un poco ‘ciudad sin ley’.

Existen muchas casas sobre troncos sobre el río y, cuando sube la corriente, todo el mundo se pone a flotar.Están poniendo mucho empeño en combatir el turismo sexual infantil, porque parece que son los mismos padres los que presentan a los interesados books con fotos de niños/as para elegir a la carta (todo rumores), y de drogas, las que se quieran.   

La foto posible en Arequipa 11.07

La foto posible en Arequipa    11.07

Efectivamente vende cordones: todos los cordones posibles. Su cuerpo, vestido de cordones apenas deja ver su cara y sus pies.No hubo manera de sacarla sola, porque la cliente le costaba mucho elegir.Una cordonería andante.

La foto imposible en Arequipa 11.07

En el mercado central, justo a la entrada,  hay unas peluquerías en las que algunas clientas están en situación de espera entre un tratamiento y otro.

 

Todas tienen el pelo tapado con una bolsa de plástico anudada en la nuca, pero no todas las bolsas son iguales, las hay de todos los colores y algunas han sido usadas antes en el super o en la droguería.

 La imagen me recuerda los ninots de fallas, porque la peluquera les ha debido decir que se estén quietas, posiblemente para no perder las cualidades del producto o del tratamiento,  y están inmóviles (y calladas, que es más difícil).

Arequipa, la ciudad blanca 11.07

Arequipa, la ciudad blanca   11.07

Muy parecida en su arquitectura y distribución a Puebla, México, pero más activa: el centro histórico tiene muchísimas casas coloniales, enormes iglesias de mármol blanco, patios coloniales llenos de flores (estamos en primavera), puertas antiquísimas y mucha actividad callejera.

 Es la Barcelona de Perú. Una Plaza de Armas impecable en el centro y a partir de ahí  todo cuadriculado.Destruida en mil y un terremotos, sigue aguantando como ‘la ciudad blanca’.

La pobreza de los ‘conos’ (cerros de los suburbios), no consigue asomarse por el centro.En el paseo diurno no hay sensación alguna de peligro, pero anocheciendo me pierdo unas cuadras y encuentro el mercado central, porque al viajero solitario siempre se le puede encontrar antes en los mercados que en las catedrales, le pregunto a una señora si de verdad se trata del mercado más importante  y me responde que sí, y que ‘por favor váyase usted de aquí que esto es peligroso para usted: venga por la mañana’.

Un rato más de paseo y, junto al mercado,  descubro el putiferio: siempre en el primer piso, farolillo rojo en la escalera y poster de muchacha en paños menores. Media cuadra más y varias escaleras con farolillos rojos: las mujeres al mercado a comprar mientras que los hombres pueden ir a sus asuntos.

Vuelvo a encontrarme a la señora de antes y me insiste: todavía no se ha ido usted ? váyase y vuelva por la mañana.

No hay buses, ni siquiera combis (furgonetas), solamente taxis, mini-taxis coreanos en los que caben dos personas apretaditas y se meten hasta cuatro.

Todos los días, en la plaza de armas hay alguna manifestación. De vez en cuando (una de cada tres de las que he visto),  ponen una rueda de coche, le pegan fuego y acude la pasma. La consigna entonces cambia: ‘policias, tenéis dos caminos, o estás con el pueblo o sois asesinos’.

Al llegar a este punto, el viajero solitario se busca un bar para tomar café, porque, al igual que en Chile, Argentina o Ecuador, la izquierda un poco radical está soñando con la resurrección del Ché y hacer Cubas por toda América. Que penita.    

El día de regreso, cortan la luz seis horas en toda la ciudad para arreglar unas averías: siempre en domingo, como cuando el censo los contó y no podían salir de sus casas.

Machu Pichu bussines donde el inka te la hinca 11.07

Machu Pichu bussines donde el inka te la hinca   11.07

Un solo operador para ir en tren desde el último pueblo de difícil nombre y Aguas Calientes, en un tren más caro que si fuera de oro con manifiesto abuso de posición dominante y (se supone) con implicaciones políticas.

Había una carretera que permitía que otras empresas de buses pudieran compartir el pastel, pero manos invisibles volaron un puente y todos al tren a pagar en dólares: terrorismo turístico-comercial.

Todos los gobernantes, en las sucesivas campañas electorales prometen arreglar el tema, pero una vez elegidos se les olvida (después de haber cobrado aseguran los nativos).

Colas interminables en Cusco para sacar billetes y, ni siquiera las agencias de viajes pueden comprarlo: ha de ir el extranjero en persona con el solo objetivo de que la empleada infundida de una soberbia a prueba de bombas, te vea la cara y compruebe que esa es la del pasaporte (o sea, solo por joder).

Cinco personas con las que he hablado ninguna ha conseguido ir y venir en los días u horas que pretendía (yo tampoco, gracias).

Algunos periodistas han investigado el tema, pero de pronto dejan de hacerlo (habrán recibido la visita de los amigos de volar puentes?).

Y lo más indignante: el capital de este aborto que se llama Perurail es inglés y chileno, es decir, que los dólares se van de la región sin tocar pared.

Un culebrón caciquil.

Cuando, cargado de edad y pecados, por fin uno llega a ver algo que lleva tiempo esperando, alguien la tiene que joder.

En Aguas Calientes, parada obligada y lugar ideal para pernoctar si quieres subir tempranito antes de que vengan las oleadas de turistas, se ha desatado la fiebre del oro.

Lo que era una calle tranquila con algunas pensiones se ha transformado en Las Vegas, con precios triplicados a lo normal de Perú y encima sin infraestructuras.

Por no haber no hay ni calle ni vehículos y todo el transporte se resuelve a la espalda o con carretillas.

Unos buses en régimen de monopolio, no sabemos si primos de perurail, te suben en veinte minutos al paraíso por el módico precio de doce dólares ida y vuelta: efectivamente: el inka te la hinca.

Cusco 11.07

Cusco   11.07

Inka y colonial, empedrada y llena de tiendas de souvenirs, es, sin duda, la ciudad mejor conservada.

Los cristianos, como es habitual, construyeron sus iglesias y catedrales sobre los templos inkas, rompiendo todas las piedras infieles y colocándolas  de nuevo para gloria del señor.

Los urbanistas españoles pusieron soportales (preciosos) por todas partes en una ciudad soleada todo el año salvo dos meses de lluvias.

Oleadas de turistas de todo el mundo por el reclamo de las piedras y muchos mochileros gringos buscando cocaína barata.

Incipiente pero progresiva prostitución muy juvenil para satisfacer paladares peculiares y mucha vida en la calle.

Están pensando en cambiar de bandera porque se han dado cuenta de que es la misma que el arco iris gay.

Los viernes tarde, la banda de la policía se marca un concierto en la Plaza de Armas para lavar la imagen y grupos de indígenas, venidos de las montañas,  pasean asombrados o tal vez asustados por tanto bullicio.

Infinitamente más segura que Lima, invita al sosiego (si te dejan tranquilo) entre piedras inkas y un porcentaje de iglesias muy superior a lo normal.

Los niños siempre a la espalda de la madre, atados con la manta y de vez en cuando alguien viene a ofrecerte postales o láminas del Machu Pichu y se te viene a la cabeza que tu le darías mucho machu  por el pichu.

Detrás de la catedral hay una colina ‘bohemia’ donde se est{an comprando casas los forasteros: el barrio de S. Blas, con todo lo que los extranjeros puedan necesitar, en un estilo general entre inka actualizado y hippie desorientado:

Tiendas de diseño o restaurantes raros con espléndidos patios coloniales, coca-shop con productos derivados de la planta de los dioses que no puedes sacar del país y por la calle todos blancos: una mujer inka, vestida para la ocasión, con su hija de la mano, tira de una cuerda en la que está atada una llama por si quieres hacerte una foto.

En Cusco se entiende que la moneda del país se llame ‘sol’.

Limando Lima 11.07

Aunque aseguran que son diez millones, en realidad no saben cuántos son.

El domingo antes de llegar y con la intención de hacer un censo les prohibieron salir de casa durante siete horas. Dentro de nueve meses alguien podría hacer una estadística de nacimientos, o, el mismo domingo contar asesinatos domésticos.

Vivo en Miraflores que es como una ciudad pequeña y europea, pero al trasladarte a otro barrio te dan ganas de sacar el pasaporte, porque cada barrio es un mundo, y algunos submundos.

Lima es la ciudad de las rejas: todas las casas están guardadas con enrejados que terminan en una especie de X para que el personal que se atreva se deje los atributos pinchaditos como un pincho moruno, aunque parece que los especialistas ya han encontrado el sistema de eludirlas.

El transporte es caótico y han que resolverlo a base de taxi, por lo que la mitad de los coches son taxis y tienen que hacerte un cursillo para evitar ser asaltado en el propio taxi o evitar que te lleve al descampado donde otros colegas le auxilien y tenga que repartir el botín.

Como una de las últimas novedades ha sido que te asaltaban saliendo del portaequipajes, una de las lecciones del cursillo consiste en comprobar que detrás de los asientos está todo al descubierto (ruedas de repuestos o herramientas) y no hay nadie esperando que subas.

Los muchachos de las furgonetas del transporte de dinero van armados, pero cuando el compañero sale con la pasta, el que vigila saca la pipa y le quita el seguro.No obstante, en algunos lugares concurridos te encuentras policías con chaleco fosfo anunciando: ‘Lima ciudad segura’

En las últimas elecciones han re-votado al García que ya salió hace unos años llevándose la caja, pero el ‘otro’ era una especie de Chavez, pero mucho mas punkie.

Todo el mundo en Perú  (y supongo que en toda Latinoamérica), ha visto el video del desequilibrado ese de Barcelona dándole patadas a la muchacha inmigrante, y directamente te preguntan si los españoles somos así de racistas. Encima de los incas que mató Pizarro  y del expolio que vienen haciendo nuestras telefónicas, bbvas y santanderes, por si fuera poco, ahora racistas y es que hay mucha gente en España que no debería salir de casa.

Los meaderos están más bajos de lo acostumbrado, es decir, que los peruanos son mas bajitos y mas oscuritos, pero de mayores, para nuestra envidia, conservan buenas matas de pelo.Se come de escándalo y los que preferimos el pescado a la carne aquí lo tenemos fácil: todo fresquito y barato.

El otro ‘pescado’ está muy relacionado con el pecado y el machismo imperante no le deja asomar, pero uno sigue pensando que el diez por ciento es una cifra más o menos standard, ya sea en armarios o bajo tierra, pero en Perú no se ve.    

Marruecos: la foto imposible 09.07

Exterior día: un carro, tirado por un burro, cargado de bultos hasta arriba y mas arriba.

Al final de los bultos, una señora de avanzada edad entrada en carnes y cubierta de pies a cabeza como esta mandado.

El carro lo conduce un hombre joven que esta sentado casi encima del burro porque no cabe en otro sitio.Han comprado todo lo necesario en el pueblo y se dirigen, posiblemente al campo.

También han comprado una antena parabólica y, como cosa moderna y delicada, le han debido decir a la señora que no la apoye en ningún sitio, por lo que ella, la lleva en su mano derecha, al final de su brazo extendido al cielo.Me viene al pensamiento la estatua de la libertad, versión Marruecos siglo XXI.