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6.- Mae Sariang

Con el fin de no hacer trayectos demasiado largos hago una escala en Mae Sariang. Estos no tienen lago pero si tienen un rio estupendo.Lo frecuentan (menos) jovencitos dispuestos a destrozar la selva, que, cuando se marchan a primera hora te lo dejan todito para ti. Pequenyo, tranquilo y con unas gentes encantadoras. Durante todo el trayecto de pura selva supongo que debido a la temporada seca en que estamos, se ven muchos arboles perdiendo hojas y secandose. Espero que no sea cosa del calentamiento ese.

Los thais, a diferencia de nuestros vecinos marroquies, son muy trabajadores: siempre estan haciendo algo, y si no tienen nada que vender barren la calle, quitan el polvo o se inventan tareas. Esa imagen de los pueblos de Marruecos con todos los tios en el bar o en la calle viendo pasar los coches y la vida aqui no se da.

Estos chicos saldran de todas las crisis que les vengan encima porque siempre estan currando y comen muy poco.

De regreso a Chiang Mai, desde el bus, se me escapa una foto imposible: una de las fabricas textiles donde se supone que copian todas las marcas mejor que el original y, especialmente su aparcamiento: mucho mas grande que un campo de futbol llenisimo a rebosar de motos dispuestas de tal manera que solo quedaba un pasillo cada dos filas. Nunca vi tantas motos juntas.

Mae Hong Son 02.10

Es de noche y una luna de doble tamanyo que estamos acostumbrados a ver en nuestra tierra aparece por detras de las montanyas.

Desde el templo salen a intervalos globos-farola de esos que se ven en los reportajes, que se elevan hasta el cielo iluminados. Se trata de bolsas de un papel muy fino puestas boca abajo y con un soporte en la apertura que va ardiendo. El aire caliente sube dentro de la bolsa elevando el globo hasta alturas considerables.

Creo que los thais lo usan en los funerales o para acordarse de los muertos amados, con lo que saco la conclusion de que ademas de ver el concilio ese de los budistas, que suelen salir de procesion de vez en cuando voy a tener ocasion de ver funerales con globos-farola por todo lo alto.

Me acerco al puesto de lanzamiento para disfrutar del asunto cuando descubro la cruda realidad: los monjes, que no son tontos, tienen una tienda de suovenirs para los visitantes (lo mismo que el Vaticano), y un grupo de rusos, haciendo el bestia, como siempre lo hacen por aqui, estan comprandole globitos al monje de turno y desparramando que es lo suyo de fotos, gritos y apuestas en ruso.

Al monje se le ve avergonzado y no es para menos, pero bussines are bussines.

4.- Mae Hong Son 02.10

Las guias advierten que este pequenyo pueblo a pocos kilometros de Birmania o Myanmar, es la puerta de entrada del opio, la heroina y las armas en Thailandia, y no deben andar errados porque en la segunda parte del viaje (en minibus de 6 horas desde Chiang Mai), tenemos tres controles de policia y uno del ejercito: todos a mirar el pasaporte a los extranjeros y la documentacion de los thai.

Pero cuando llegas te llevas la sorpresa de encontrarte con el lugar mas tranquilo y reposado que en el interior he visto en este pais: un pequeno lago (al que da mi habitacion) rodeado de gest houses (hotelitos baratos que por aqui hay muchos), pocos turistas y todo el mundo tranquilisimo y sin ofrecerte nada: un paraiso hippie.

Me decido a hacer una excursion, pero tengo demasiadas cosas en contra, ni quiero ver a las mujeres-jirafa, ni subir en una moto de esas de cuatro ruedas a destrozar la selva, ni maltratar elefantes, ni marear a ninguna tribu de las montanas y dejarlos vivir tranquilos, etc. etc. hasta que me encuentran una excursion ligth para jubilados a base de cataratas y un poblado chino, pero no tienen clientes y tienen que montarla para mi solo, y como de momento no me siento Ava Gardner en Las nieves del Kilimanjaro, lo dejo estar.

Me voy al mercado donde bajan algunos habitantes de las tribus a comprar o vender, y a dar vueltecitas al lago.

Los budistas tienen una especie de ejercicios espirituales con una explanada llena de tiendas de campanya (todos hombres y debe haber mas de mil), todos de blanco, todos a rezar a la vez, a lavar ropa (blanca) a la vez, en in como el Vaticano pero en blanco y de noche todos a su tiendecita (blanca naturalmente), que no consigo saber porque, porque toda la gente de iglesia en todo el pais van de amarillo: estos deben ser jefes.

3. Chiang Mai.2 01.10

Chiang Mai ha sido famosa por dos cosas principalmente: por lo bien que funciona la industria de la droga (heroina principalmente), que el mismo que te la vende te denuncia, y ademas tiene un primo que es abogado y conocen a un traductor (de ingles, of course), y que gracias a esa industria la carcel esta llena de extranjeros ingenuos que esperan unos anos a que llegue el juicio y porque en un informe de la visa y la american express sobre fraudes de tarjetas  esta ciudad copaba el ochenta por ciento del fraude.

Espero que los cajeros sean ajenos a ese desenfreno o que la visa haya tomado medidas.

Tiene mas de 300 templos y conviene acercarse a ellos, ya sea para verlos o para estar a la sombra un rato o necesitas una toilete  sin tener que consumir. Pero en ellos te sueles encontrar a los que vienen por la cosa espiritual.

Algunos muchachos occidentales de buena familia vienen por aqui para meditar y mirarse el interior. Se suelen ver alrededor de los templos con ropas vaporosas y andar pausado que les ha generado posiblemente la ultima meditacion (lo siento pero el teclado es ingles y no tiene acentos). Ofrecen a quien se cruza en su camino una sonrisa beatifica que me recuerda los primeros porros en novatos ingenuos: mirada ausente y sonrisa inmovil, plastificada, como las de los anuncios de los dentrificos.

Todo lo contrario que las parejas de rusos que se empiezan a ver por aqui buscando el calor: estos no saben ni lo que es un turista ni las mas elementales normas de nada: cuando se les ve venir conviene irse.

 

2. Chiang Mai

El tren se ha modernizado en todo menos en la duracion del trayecto. 15 horas para 700 km. pero uno echa de menos la thai que por la manana te traia el cafe calentito o los vendedores de comida que abordaban el tren para ofrecerte frutas o muslitos de pollo a la brasa.
Un restaurante propio del tren se ha hecho cargo del catering y si te asomas y miras la cocina se te va el hambre, eso si, te pueden llevar la comida hasta tu asiento.
En Chiang Mai sigue habiendo turistas pero menos, estan mas diluidos. Tiene mas de trescientos templos budistas que uno empieza a aborrecer.
Curiosidades: los cristianos, que en un alto porcentaje son gorditos  tienen un dios flacucho, sin embargo estos orientales que son diminutos y muy delgados tienen todos los budas cebados y gordotes, y es que nadie esta contento con lo que tiene.
La oferta turistica de Chiang Mai incluye turismo-aventura que parece que consiste en maltratar al personal subiendolos sobre elefantes o haciendo raftings en rios imposibles, justo lo que me pide el cuerpo despues de varias noches sin pegar ojo.
Para los mas inquietos culturalmente se ofrecen visitas a tribus en las montanas. Despues de tanta visita parece que la cosa se ha convertido en una especie de zoo donde los indigenas hacen lo que pueden para sobrevivir, los centenares de turistas les hacen fotos y las agencias de viajes se forran.
En esos lotes se incluyen las famosas mujeres-jirafa, esas que se ponen collares para deformar el cuello. Se dice que la costumbre estaba desapareciendo pero que la continuan por y para los turistas, por y para las divisas.
De momento no hay que cuestionarse temas nuevos ni forzarse a elegir entre aventura o inquietud cultural: el hotel esta montado con bastante feng shui, con piscina y fuentecitas de agua corriente entre las palmeritas y las cervezas a 1,30 euros. Vamos a tomarnos un tiempo.

1. bangkok 01.10

Mientras los soldaditos estadounidenses andaban pegando tiros ahi
justo a la derecha, otros americanos, manifiestamente en contra de la
guerra se inventaron khaosan.
Vinieron aqui buscando paraisos artificiales, sexo facil y alcohol
barato, se ubicaron todos en la misma calle Khaosan de bangkok y como
cada dia venian mas y los europeos y australianos les seguian en el
tema, esta calle y algunas adyacentes  deben tener el porcentaje mas
alto de extranjeros que thailandia pueda imaginar. los thai que no son
tontos les pusieron a su alcance todo lo que podian desear (comida de
todo tipo, ropa barata, agencias de viajes, cambio de moneda y
baratijas varias) y, la verdad es de agradecer porque esta ciudad es
bastante caotica y muy desparramada.
que curioso que a dos horas en bus de aqui, en Pattaya, sus paisanos
militares llegaban por turnos desde viet-nam para descargar las
energias acumuladas, y los thai que nunca son tontos, les montaron un
lupanar, una industria del sexo.
Se diria que las dos industrias propuestas por este pais para
satisfacer las necesidades de la nacion mas rica, tienen algo en comun
: se hacen con el dinero del visitante, y una gran ventaja: que se
libraron de los tiros, algo que nunca pudieron decir los paises
vecinos (Laos y Camboya), y es que los thailandeses nunca han sido
tontos historicamente: no se sabe como pero siempre sobreviven.
khaosan en el siglo XXI es una feria de turismo cutre, hortera y
chabacano en formato hippie: mochilas, trencitas de colores,
pulseritas, bebes traidos al extremo oriente para irse aclimatando:
igualitos que sus padres.
La primera (y ultima) vez que estuve aqui esperando encontrarme con
una generacion alternativa me tuve que ir porque coincidia con un
mundial de futbol, y con la diferencia horaria pasaban los partidos a
las cuatro de la manana, y entonces, estas generaciones alternativas,
ciegas de cerveza, montaban unas escandaleras terribles, porque la
gente cuando viaja aprovecha para hacer cosas que en su pais de origen
no le dejan hacer.

Ahora no hay mundial, pero hay discoteca, que justo la han puesto junto a mi habitacion, asi que no pego ojo ni con pastillas y en esas circunstancias los viajes pierden dosis de placer.

Me voy al norte, a Chiang Mai, con un tren-cama que cuando te despiertas empiezas a ver selvas y rios a ver si se me pasa esta indigestion.

 

Benidorm senior 12.09

Benidorm senior

 

El hotel Poseidón Playa es un mamotreto de casi veinte plantas llenas de habitaciones.

Sirve de morada a centenares de jubilados preferentemente del interior, que siempre soñaron con disfrutar de unas vacaciones aquí.

A la vez, supongo que debe haber una docena de hoteles de las mismas características y con la misma fauna.

Este colectivo lo llena todo y no puedes salir a dar una vuelta o tomar café en una terraza sin disfrutarlo.

Ni siquiera los lugares ‘marginales’ se libran: están llenos de seniors marginales (o casi).

Si no puedes evitarlos durante todo el día n ningún lugar, es, en la hora de las comidas cuando se abren todas las compuertas y comienza el encierro.

La mía es una generación que durante la dictadura no levantó la voz y que ahora habla gritando. Cuando se comunican con la familia por el móvil gritan tanto que si cuelgan seguro que su hija les oye en Ciudad Real.

Como es habitual en las personas mayores y más en los que vivieron épocas de racionamiento, su avidez por la comida es notoria, y, como algunos tampoco han superado lo de ‘todo gratis’, llenan los platos que muchas veces los retiran rebosantes de comida, tal vez para comprobar que por fin en su vida pueden hacerlo.

Tengo el presentimiento de que voy a encontrarme gente de mi pueblo, Godelleta, y los primeros días me sorprendí varias veces al ver al señor-barriga que podría llevarla en un carro de supermercado junto a su esposa-monedero-tamaño-libro bajo la axila caminando con paso firme como si a vendimiar marcharan, comprobando al instante que no se trataba de godelletanos sino de gentes de cualquier otro lugar que son iguales, que visten igual y que, cual clones llenan en estos momentos las playas senior de nuestro país, y  por supuesto Benidorm también.

Que le vas a llevar a tus nietas?

-      Una pulserica que parece de oro pero es de los chinos.

-      Pues yo al principio llevaba cosas pero ahora solo llevo lotería de navidad, pero el año pasado a mi marido le robaron la lotería y la tarjeta, no sé qué haremos ese año.

-      Ay, cuanto me vas a echar de menos. . . . .

No se habitúan a circular por espacios con mucha gente: tropiezan con frecuencia con los demás: permanecen quietos ante un plato del buffet son la mirada perdida o señalan con la mano algo que les interesa con riesgo de sacarle el ojo al ciudadano de turno.

-      Oiga, me haga el favor, dígame lo que pone ahí que no he traído las gafas.

-      Ahí pone ‘cordón blue’, señora.

-      Y eso de blu que es pescao?

-      No señora, es una carne empanada y lleva a veces una loncha de queso dentro.

-      Carne con queso?  que modernos son aquí.

Aún reconociendo que toda su vida la pasaron trabajando y que, por fin se les obsequia con el regalito de disfrutar a bajo precio  en otoño-invierno de lugares pensados para el verano, hasta que nuestros políticos creen el Ministerio del Buen Gusto, alguien tendría que hacerles un cursillo para ponerlos al día en cuestiones básicas:

-      Que no pueden pararse a hablar siempre en las entradas de los recintos.

-      Que cuando sacan una paella de marisco vd no puede llevarse todos los langostinos.

-      Que no hay que gritar.

-      Que, si te ayudas con un bastón para caminar, no debes utilizarlo para señalar lugares cuando paseas por una acera muy transitada.

-      Que en un buffet debes calcular la comida que vas a consumir y no retirar los platos llenos.

-      Que si has comido suficiente no debes llevarte pan en los bolsillos para seguir masticando en la habitación. Etc. Etc.

¿Cuánto tardarán en incorporarse a estas vacaciones sociales los fans de Beatles o Rollings?

Un hombre-orquesta con piano electrónico ‘ameniza’ las noches en el gran salón donde el formato no va más allá del baile agarrado de los cincuenta, y el colmo de la transgresión se lo lleva una conga o esas coreografías de todos en fila marcando el paso, tan disfrutadas por la derecha godelletana en las verbenas veraniegas.

Muchas mujeres ya bajan a cenar envueltas en chales y/o lentejuelas para destacarse en el baile con unas energías que hacen  pensar en los años setenta, cuando para adelgazar a una generación femenina evidentemente obesa, nuestra clase médica no vaciló un segundo en ponerlas a todas con anfetaminas convirtiendo las colas de hornos y carnicerías en verdaderos gallineros.

Unas sesiones matinales de gimnasia de mantenimiento o de concursos de petanca completan la oferta cultural del hotel.

Al salir por la mañana unos jovencitos ofrecen excursiones (que, naturalmente hay que pagar), a una fábrica de chocolates.

 

Todo incluido por menos de 30 euros diarios: ya somos europa.

 

 

 

 

 

 

 

 

Donostia 08.09

 

¿Se puede vivir en una ciudad sin marroquís, sin subsaharianos, sin gorrillas?

No es fácil para los mediterráneos manejarse en una ciudad con papeleras por todas partes, sin especulación inmobiliaria o con jardines de diseño.

Menos mal que no tienen mucho sol y en el pecado del mal tiempo llevan su penitencia de civilización.

La  ‘Semana Grande’ de agosto tampoco tiene desperdicio: pero ¿cómo evitar la violencia en un lugar donde la fiesta mayor empieza con un cañonazo y continúa con cabezudos que pegan a los niños en formato semi-sado  con vejigas de cerdo hinchadas?

Poco antes del comienzo de la ‘semana’, se aglutinan en torno al ayuntamiento todos sus habitantes, con sus carritos de niño incluidos porque parece que Euzkadi está en plena reproducción.

El presentador mezcla hábilmente el euskera y el castellano para dejar contentos a todos.

El lugar está rodeado (tomado) por la Ertzantza con uniforme de faena: casco rojo y cara tapada con una especie de máscara que recuerda las películas porno de dominación.

Diez minutos antes del cañonazo, como por arte de magia, aparecen un centenar de ikurriñas y pancartas con el lema del día: independencia (en euskera, naturalmente), y donde no cabía un alma se produce un vacio de cincuenta metros entre la policía y los de las pancartas.

Los padres de familia, sin duda acostumbrados, tranquilamente se trasladan (cochecito con niño incluído) a zonas más tranquilas donde poder seguir participando de la fiesta: unos gritos independentistas, una carrerita de la policía y comienza una especie de danza que parece muy ensayada  y que se situaría entre el juego infantil de ‘a que no me pillas’ y las clásicas danzas de seducción donde generalmente el macho se va aproximando a la  hembra y ella le huye como sin querer.

Ante el acoso de la policía, los manifestantes se refugian en el casco viejo donde seguramente tocan ‘madre’ y cargan pilas para volver a repetir el mismo número una y otra vez.

El comienzo de los cañonazos es a las 7 de la tarde y la danza parece que no va a tener fin.

Sensiblemente preocupado,  pregunto a un oriundo si aquello es de durar y muy tranquilo me explica que terminará ‘como siempre’ a la hora del aperitivo en formato pintxos, donde, probablemente, coincidirán policías y manifestantes en torno a una barra repleta de exquisiteces con un txacolí entre pecho y espalda.

Es que además de la cosa violenta, si hay algo que caracteriza a los ciudadanos de esta zona es la gastronomía, aunque algunos retrógrados se empeñen en diferenciarse por un RH especial o un genoma específico.

Y es que Donostia es la hostia.

 

 

Lisboa 06.09

 

Metrópolis exquisita y educada pero a los negros les tutean.

El fado siempre presente, te transporta a atmósferas de amores imposibles, de sometimiento y de mucho sufrir.

 

El primar el pescado sobre la carne en la alimentación básica, confiere un aire pacífico (la carne siempre genera violencia).

Sin embargo, siendo tan pacífico, Portugal no fue bombardeado en los últimos siglos, seguramente porque pillaba muy lejos.

 

Solo las catástrofes naturales han estropeado el patrimonio que se conserva como el primer día.

Aquí, hasta la revolución del 74 fue pacífica: claveles en los fusiles.

 

Estas circunstancias convierten a los portugueses en pacíficos  nostálgicos: un lugar ideal para retirarse y buscar pareja y cobijo, si eres capaz de capear el sufrimiento ajeno con una actitud de exquisita melancolía en el saber escuchar.

 

En Europa no cuentan porque son pocos. Podrían ser más juntándose con los brasileños pero los consideran ‘sudacas’ y no les hacen mucho caso, y a los llegados de Mozambique, Angola o Cabo Verde los relegan por su color.

 

El Tajo abre de piernas a Lisboa para poder ser penetrada por todo lo que llega del más allá.

 

Sumidos en la tristeza del fado, en el cansancio de subir colinas y escaleras y en la mirada perdida en el Atlántico, Lisboa es el culo exquisito de la vieja Europa, la costa de la melancolía. Un lugar ideal para aparcarse en espera de convertirse en cenizas.

Y no sospechan que desde España les envidiamos.

Menos mal que nos queda Portugal.

Amsterdam 05.09

 

 

Si al llegar a Barcelona la semana pasada sacaba la conclusión de que una ciudad es mas civilizada cuantas mas bicicletas se ven por sus calles, y concluía la superior civilización de ésta con respecto a mi sufrida Valencia, al llegar a Ámsterdam, siguiendo esta regla habría que darle un título honorífico porque toda la ciudad está llena de bicis: con suplemento para llevar al niño delante, con caja de plástico para la compra, con alforjas para el portátil de los ejecutivos, aparcadas en lugares pensados para ellas, resistiendo la lluvia o el frío nocturno, con todos sus carriles específicos, convierten a Ámsterdam en la capital bicicletera de Europa.

 

Si en Barcelona era lamentable ver a altas (y no tan altas) horas de la noche, el deterioro de la parte “baja”de las Ramblas (putillas adolescentes con sus chulos respectivos, borrachos de fin de semana, tironeros de bolsos, carteristas, etc. En Ámsterdam, los grupos de adolescentes o jubilados de entre la semana son sustituidos por manadas de holligans borrachos que mean en cualquier parte y se lo beben todo o se lo fuman todo. Algo así como ‘Valencia en fallas’

 

Si en los 70 podías dormir junto a cualquier canal y fumar en el Bulldog, ahora, la industria de los porros está instalada de tal manera que no hay una acera del centro que no tenga mas de media docena de cofee-shops con toda la marihuana disponible para relax de la vieja Europa.

 

La industria del sexo ha ido decayendo en la medida que los países van legalizando la pornografía o los objetos eróticos, y las putas de los escaparates bostezan de aburrimiento porque ahora para follar no hace falta pagar, pero el tema porros está en todo su apogeo.

 

Es lo que les distingue del resto de ciudades europeas y lo que les da pingues beneficios.

Y cuando estás aceptando ese grado de civilización superior al de tu ciudad y andas por los canales con cierto complejillo de inferioridad algo sorprendente ocurre en Ámsterdam que moviliza a muchísima población y se convierte en una ‘cruzada nacional’. Nada mas y nada menos que la semifinal clasificatoria para  Eurovisión: los bares llenos de gente entusiasmada que tararea todas las canciones y se enloquece entre cervezas ante cada nuevo concursante.

 

Después de toda la energía gastada y el alcohol consumido, la no clasificación de Nederland (ellos insisten en que Holanda es solo una provincia), los envía a la cama con la cara larga y el rabo entre piernas sumidos en una depresión nacional de difícil recuperación.

 

El viernes noche la cosa de borrachos se pone a tal nivel que decido pasar el sábado en Rótterdam.

Cuando empezó la segunda guerra mundial, los alemanes bombardearon salvajemente Rótterdam y no dejaron ni una pared. (eso fue en mayo de 1940 y estos días lo están recordando).

 

 Esto les sirvió de advertencia ‘de lo que os puede pasar’ y se rindieron esa misma tarde. De esta manera no tocaron Ámsterdam ni otras ciudades.

 

Rótterdam es una ciudad tranquila y con edificios muy modernos, grandes y acristalados, con precios mas asequibles y sin turistas.

 

Domingo me acerco a Haarlem (otra joyita y sin turistas), con lo bien que funcionan los trenes en Nederland uno puede escapar de borracheras globales y eurovisiones participativas

 

Marruecos 09 03.09

 

 

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Volver a Marruecos cada año a ver si las cosas
siguen en su sitio adquiere un aire familiar como la navidad.


Aquí las matemáticas no son exactas: ¿Cuántas
personas caben en un banco del parque? ¿Cuántos adultos, niños y cestas caben
sobre una motocicleta? ¿Dónde exactamente está el cyber que asegura mi
contertulio que vaya todo derecho y después a la izquierda?.


En Tánger no saben de la crisis actual porque
están en crisis desde los cincuenta cuando dejó de  ser internacional y se fueron los famosos.
Solo quedó Bowles y ya murió.


También ha muerto el restaurante Romero (un
lugar de referencia para comer pescado), que ahora abre solo por las noches con
putas y pescaíto para los adinerados.


El hotel Miramar está cerrado y el Mauritania
cochambroso, este último en sus buenos tiempos tenía más actividad que todo el
barrio chino de Valencia.


Voy al café de al lado para hacerle un homenaje
y me encuentro con un camello que, como estrategia de marketing está fumado
todo el día para atraer clientes. Después de larga introducción acabo
comprándole cinco euros de una calidad superior. Nuestro camello favorito habla
español, ha estado en Alcoi, vaya paradoja, en las fiestas de moros y
cristianos, de moro, naturalmente.


En el Zoco Chico, una familia con posibles le ha
comprado al abuelito una silla de ruedas con motor eléctrico y se han ido todos
juntos a una plaza adoquinada donde en mi primer viaje estaba la estación de
autobuses adoquines no facilitan la conducción, todos los miembros de la
familia tienen la solución y el abuelo empieza a agobiarse ante la expectación
general.


Un rato después tendré que esquivar al abuelito
en una cuesta donde baja el solo a toda velocidad atropellando puestos
callejeros.


Los niños que no pudieron subir a una patera ni
camuflarse en camiones para pasar el estrecho se han hecho mayores, no regresan
al pueblo posiblemente por vergüenza  y
andan como zombies por las proximidades del puerto inhalando colas, pidiendo
para comer y vendiendo lo que pueden: hachís o su cuerpo a pedazos. Algunos han
perdido el norte y están seriamente trastornados.


La Casa de España es un buen lugar para beber
vino y disfrutar de un buen pescado. Allí acuden los españoles y algunos
infieles musulmanes a beber alcohol y a recomendarse prostíbulos. Aunque
después de volar por los aires la Casa de España de Casablanca no es el lugar
más recomendable, se come bien.


La verdadera transformación de la ciudad la
están llevando a cabo las llamadas clases medias, empleados de fábricas
textiles con horarios inhumanos y un sueldo fijo aunque cortito (200 a 300
euros/mes), electrodomésticos a plazos y los niños a la escuela. Pero esta es
una población que solo se le ve los domingos con el picnic y lo inundan todo.


Los cañones del mirador junto al Café Paris
(pobrecito que deteriorado), que antes apuntaban a España, ahora apuntan al
interior sin que nadie me explique porque.


Sales a la carretera y comienzas el tour. Cuando
ves a uno sentado bajo de un árbol junto a la carretera fijas la imagen porque
algo te dice que dentro de diez días, cuando regreses, seguirá allí, viendo
pasar los coches y su vida.


Este año opto por carretera y ciudades pequeñas
poco turisteadas donde espero que el personal este menos picardeado.


Cuando el trayecto es largo suelo subir algún
oriundo en auto stop y establecer contactos con los más desfavorecidos. Ante
las dificultades con el lenguaje les hago entrevistas.  En la zona bereber, más al sur, les pregunto
sobre frecuencias de actividad sexual y los nueve primeros (el cien por cien),
me asegura sin indicios de  presunción,
que lo hacen todos los días, y algunas noches tres y cuatro veces. Así se
explica que los pueblos queden desiertos a las nueve de la noche.


 


 

Peruanos 12.08

Cuando se te acercan, con cualquier excusa, suelen proclamar sus ascendentes españoles (apellidos o familiares que andan por allí buscándose la vida), y, al igual que los ecuatorianos, te someten a un interrogatorio exhaustivo, donde conviene tener preparada una historia para contar porque no te dan tiempo a improvisar (casado, separado en crisis con niño, maestro jubilado, etc.), aunque últimamente yo corto las preguntas y comienzo a hacerlas yo, y no parece importarles.

Una vez terminados los prolegómenos, pasan a hablar de lo ’importante’ y, en general tienen dos formatos: o tienen graves dificultades (siempre económicas) que necesitan de tu ayuda en euros o tratan de impresionarte con lugares o cuestiones exclusivas carísimas y minoritarias: en esos dos formatos se instalan bastantes peruanos. El resto es encantador, amable, natural y entrañable.

No hay que extrañarse de sus dificultades monetarias en un país donde los sueldos comunes oscilan entre 120 y 200 o 250 euros al mes.

También es una conversación muy socorrida la inseguridad ciudadana, porque la verdad es que casi siempre están cerca de la ilegalidad o la delincuencia. Así, si han reclamado algo varias veces y no lo consiguen porque esa provincia está muy lejos de la capital (donde está casi la mitad de la población), pues te cortan una carretera y dejan a una provincia incomunicada un mes. Dejan fumar en lugares donde está prohibido. O resuelven sus diferencias a tiros. O Cesan a todo el gobierno por corrupción.

La gente no se fía ni de la policía ni del gobierno y buscan estrategias inverosímiles para llegar a conseguir ’plata’, y descubren cualquier posibilidad para montar un ’negocio’.

El mas famoso de las últimas semanas son las ’marcas’. Parece que es importado de Colombia y consiste en ’marcar’ a una persona que ha sacado dinero de un banco y seguirla hasta hacerse con el botín. Eso ocurre en todas las grandes ciudades del mundo, pero aquí es a la ’peruana’.

Se comenta que pueden haber empleados del banco o policías  integrados en las marcas, pero la cosa no es de broma.

Ayer contaba la tv. que un matrimonio saca como tres o cuatro mil dolares. Para disimular se van al supermercado y hacen compras; meten la pasta en una bolsa con pañales para bebes y suben a bus. Pero el ojo de dios que todo lo vé hace que cuando el bus pasa por una calle tranquila, una moto se interpone en su camino y le hace parar. A continuación uno de los pasajeros saca su pistola y les pide las bolsas de la compra (como en el cortometraje de Almodovar). El marido se resiste: tres tiros. La esposa intenta agarrar las bolsas: dos tiros mas. Remolino de gente y el de las bolsas se va con el de la moto, y hasta la próxima.

Hay características de los peruanos que los hacen singulares. Mi prima de Buenos Aires me cuenta que cuando hay en su barrio una fiesta con gente del Perú, al otro día todo huele a pescado y a orines. Y es que mean por cualquier sitio de la forma mas natural.

Siempre saludan con el ¿cómo está usted? y se despiden con un ’cuídate’ y es de agradecer, pero no tienen problemas en contestar al móvil cuando suena en medio de una película.

Tienen un montón de sustancias para ’entretenerse’: la ayahuasca para alucinaciones controladas, el san Pedro para lo mismo pero sin control, la cocaína a 6 euros el gramo de excelente calidad y para los pobres la pasta base de coca a 10 céntimos de euro el gramo para destrozar neuronas y ponerte al borde del abismo. Y además una cerveza que quita la cabeza.

Una gastronomía cuidadísima y muchas ganas de vivir: ¿hay quien dé más?.

Trujillo. 11.08

Trujillo se hace llamar la ’ciudad de la eterna primavera’, pero eso era antes del cambio climático, porque ahora la gente dice que también aquí ocurren cosas raras.

Es tranquila y colonial, con numerosos edificios ’españoles’ y, al igual que Arequipa tiene unos taxis imposibles por lo pequeños (mas que el 600) y lo ruidosos: es costumbre local que el taxista, en lugar de llevar una lucecita o algo que comunique que está libre, pita. Pero pita cada vez que ve a una persona en la acera suceptible de ser cliente. De noche y de día, en todas las calles y todos los taxis a la vez, convirtiendo a la tranquila Trujillo en un guirigay de pitidos que te pone de los nervios.

Tiene una plaza de armas de las mas hermosas que he visto, a la que acuden todos los que tienen algo que decir u ofrecer: vendedores, prostitución disimulada, y, sobre todo, predicadores.

Estos dias han puesto una carpa y están haciendo un maratón de predicadores y resulta de lo mas divertido. Hacen coreografías como en esos bailen que homologan a los incapaces de bailar a su aire: las manos hacia arriba, y todos a levantarlas. Cuando el predicador pone la cuarta y entra como en éxtasis (o tal vez orgasmos místicos que nunca se sabe), los seguidores dejan caer la cabeza y la mueven como la gente colocada de porros en conciertos de rock. Por las tardes, si te aburres te vas a ver al predicador y a los predicados y te estimulas un poco.

He tenido la suerte de ver en la Plaza de Armas algo que un amigo que me acompañaba tuvo que explicarme porque no me lo podía creer. Un muchacho citó a su enamorada (novia) en la plaza y contrató a un equipo de mariachis mexicanos para declararle su amor con la serenata de fondo a la vez que le ofrecía a la muchacha un ramo de flores.

Como es natural, la gente ve a los mariachis y acude a ver que pasa y el muchacho declara su amor ante mas de cien personas.

El manager de los mariachis reparte entre el público asistente tarjetas por si alguno de los improvisados espectadores le apetece contratarlos para algo similar.

De todas formas resulta mas gratificante que los que lo hacen en televisión.

Mientras vemos el espectáculo, un espontáneo que ha detectado que no soy de acá, me ofrece (gratis, según él), hablarme durante un rato de la catedral y de los monumentos de la plaza, unos niños se empeñan en limpiarme las zapatillas y la voz del predicador de turno, que en este momento repite constantemente la palabra ’sangre’ se mezcla entre los acordes maxicanos: no hay manera de aburrirse.


 

Chiclayo : la foto imposible 11.08

Chiclayo está junto al Pacífico y se hace llamar ’la ciudad de la amistad’.

Tiene un mercado muy parecido al de cualquier ciudad árabe y es famoso porque en el hay una sección de curanderos y puestos de hierbas donde se pueden encontrar desde cactus alucinógenos hasta cualquier otra sustancia de lo más exótica.

Próximo a los herbolarios están los puestos de carne, y en ellos una carnicera entrada en carnes, bragada y con cara de pocos amigos que ha puesto sobre un trozo de tronco un costillar de vaca que al parecer se le estaba resistiendo.

La carnicera, cuando llegamos a su territorio, ha cogido un hacha de tamaño considerable, se ha espatarrado frente al costillar y ha empezado a darle hachazos.

Nosotros nos hemos quedado sin habla con la escena, pero sus vecinos lo han visto como cotidiano. El costillar se le ha resistido al principio, pero aquella ha seguido dándole como si se tratara de ’La matanza de Texas’  hasta que se ha

hecho con el.

No se si pediré una costilla de vaca durante algún tiempo.

Inolvidable.

Los bichitos de Iquitos 11.08

La vida te dá sorpresas, y, a pesar de las innumerables vacunas de fiebres amarillas, cóleras, malarias y algunas mas, no habiamos contado con otro bichito, esta vez un mosquito (sancudo en lenguaje local), que parece que ha llegado desde Brasil y que está haciendo estragos.

Se llama dengue y si te pica, durante unos dias no notas nada y de pronto te pones a parir de fiebres y dolores por todo inmovilizándote mas de una semana.

Casi todo el mundo conocido tiene un familiar al que le ha tocado ese premio, y, cuando, por otras circunstancias que no vienen al caso, hablamos con un médico nos dice que cada dia hay mas casos. Socorro. Y nos vamos, que uno recuerda el Viet-Nam y las fiebres asiáticas y no tiene madera de héroe.

Próxima estación : Tarapoto, entre la cuenca amazónica y los Andes, pueblo mas feo que su nombre y con un tufillo de narcotraficantes (cochazos descomunales, gente muy excitada), y nos vamos a Moyobamba, mas tranquilo, al que llaman ’la ciudad de las orquídeas’ y donde, por fin el clima se ha suavizado un poco.

De aquí iremos acercándonos al Pacífico (que es cualquier cosa menos pacífico) y atravesaremos los Andes en autobús nocturno, a ver que dá de sí esta zona.

 

Lima de nuevo 10.08

Lima de nuevo  10.08

Lima de nuevo.

Que tendrá lima a la que todos se arriman?

Sigue igual de caótica, igual de destartalada y todos siguen acudiendo aquí.

La Municipalidad asfalta o repara las calles y de pronto se deja un agujero sin tapar donde van pasando autos (si lo consiguen sin romper amortiguadores), a paso lento produciendo atascos de horas.

Este año tampoco han terminado una especie de trolebús que atravesará toda la ciudad para agilizar el transporte público, ya falta menos.

Estas viendo una película subtitulada y minoritaria cuando suenan los móviles y la gente los contesta. Los taxistas te explican la media docena de veces que lo asaltaron en los últimos meses. Ayer, para convencer a un los propietarios de las tiendas de un  multicentro de productos falsificados (cds y compañía), famoso en la ciudad con un nombre peculiar: Polvos azules,

La constructora de turno mandó (para amedrentar a los vendedores),  a unos 60 individuos que de pronto se pusieron a disparar ‘al aire’ y a blandir objetos punzantes ante la mirada aterrorizada de los clientes (yo estuve el año pasado en ese lugar), y la defensa con barras de hierro de los propietarios cooperativistas: 40 detenidos.

 

El gobierno ha sacado una ley para controlar las armas: si entregas las que tienes antes de 180 días, te premian, si te las pillan después de los 180 días, te castigan.

 La ley especifica que se trata de pistolas, armas largas, granadas y explosivos, para que no quede duda.

 

Ayer fuí (acompañado, naturalmente) a visitar el cerro de san Cristóbal, desde el que se ve toda la ciudad (mas o menos). El trayecto lo hace una ‘combi’ (especie de furgoneta pequeña y repleta de personal) con guía incorporada: turismo peruano para peruanos por cinco soles (1,25 euros).

Al pie del cerro esta Cimac, un poblado que desde lejos parecía idílico, con casitas pintadas de colores vivos, pero la guía, al llegar nos advierte que cerremos todas las ventanillas y que guardemos (si tenemos) las cámaras.

Una vez pasado el poblado,  la guía anuló la orden.

 

Desde arriba del cerro,  nos invita a ver el barrio mas grande de Lima (millón y medio de habitantes), donde parece que hay calles que  están asfaltadas y otras que no,  y que un europeo no entra sino de la mano de alguna ong.

La carretera de subida y bajada es muy estrecha y parece imposible que dos vehículos se puedan cruzar. No hay barreras protectoras (solo algunas piedras que cayeron del cerro y las arrimaron para no molestar), lo que hace que cada vez que se cruza nuestra combi con alguien la cosa se ponga dramática, momento que aprovechan los pasajeros para preguntarle al chofer o a la guía cual es la curva donde se cayó la combi y murieron tantos. Entre el pasaje no hay consenso sobre el número de muertos y es que a los limeños, cuando los dejas, todos se van al culebrón.

Las discotecas tienen un señor en la puerta que cachea al personal buscando armas para garantizar en lo posible el orden. A pesar de esto, hay un cartel que te dice que si tienes problemas de violencia que llames a este teléfono.

En el parque Kennedy hay un anfiteatro donde la gente expresa gratuitamente por las tardes sus artes. El jueves tocaba poesía, y el rapsoda, después de darnos a conocer sus últimas inquietudes nos ofrece el libro a 0,50 soles  (un euro= 4 soles) que nadie compra.

En el hotel un señor (peruano) me ve leyendo y quiere regalarme un libro que tiene para que lo lea. Le advierto que yo leo solo los libros que me apetece y no todos los libros del mundo y casi se ofende.

En un restaurante que frecuento y que es de alto copete, todos los días se celebra algún santo (cumpleaños), y el camarero que los atiende se ayuda del resto de camareros y durante unos momentos montan un coro para cantar el cumpleaños feliz con ritmo de palmas al final y aplausos incorporados: la gente esta encantada.

Los periódicos vienen llenos con los padecimientos de una locutora de telebasura que han metido en la cárcel por pasarse media docena de pueblos. Casi nadie habla de que este mismo mes han dimitido a todo el gobierno por corrupción.

Pero la economía peruana sube a un ritmo más deprisa que los países vecinos y hay optimismo generalizado.

 

Hoy he ido (acompañado también) a comer a un barrio del norte. La combi ha tardado hora y tres cuartos y hemos tenido dos visitas: un salvador del mundo que después de ilustrarnos sobre la dignidad humana y la corrupción reinante, ha vendido unos libritos (1 libro, un sol) que parece que versaban sobre la buena crianza de los hijos y sobre las maneras de triunfar: ha vendido un montón.

 

El otro (ciego) nos ha explicado lo duro que es ser ciego y ha pasado después una bolsita de plástico para las propinas: casi nadie le ha dado.

La combi invita a agarrarse bien a las barras porque en frenazos y arranques casi siempre sale alguna niña o niño despedido de su lugar hasta el final (o el principio) del bus, pero casi todos dormían y es que el trayecto era muy largo.

El paisaje, sin desperdicio, como para no bajarse a comprar tabaco, pero que tendrá Lima a la que todos vienen (dicen que pasa de 12 millones), ocupan los cerros que quedan libres.

Entre el paisaje y la crisis llevo dos días sin ver ningún extranjero.

Nos iremos para Iquitos a ver si con el calor y la selva ampliamos horizontes.

 

 

Cruceros y fronteras 11.08

Cruceros y fronteras  11.08

 

 

El trayecto entre Iquitos y las fronteras de Brasil y Colombia es forzosamente fluvial con dos versiones: una lancha rápida que tarda unas doce horas, utilizada generalmente por turistas y hombres de negocios y unos barcos de mercancías que tardan dos noches y casi dos días para el pueblo soberano.

El barco tiene dos especies de salones donde se cuelgan más de 150 hamacas y media docena de camarotes.

Como es natural, las agencias de viajes no informan sobre este transporte y la oficina de turismo te sugiere que vayas al puerto pesquero y que hables directamente con el buque. También te advierten que a dicho puerto vayas por el día y a ser posible acompañado porque hay un ambiente especial.

Y así lo hacemos, pero el primer barco que vemos nos tira de espaldas de mugre y decidimos salir otro día.

Nos advierte el capitán que, aunque la salida es a las ocho de la tarde y tenemos camarote, vayamos tres horas antes para llegar con sol.

La parte mas baja va cargada de mercancías (cargadas a espalda, naturalmente por la tripulación) y van descargando en cada una de las infinitas aldeas que se han ido instalando a las orillas del Amazonas, y dejando o cogiendo pasajeros.

La administradora de nuestro hotel nos dio algunos consejos  antes de contratar este crucero: aunque en el pasaje va incluida la comida, nos recomienda comer a la carta ‘porque aquello no se lo comen ni los peruanos’,  comprar un candado para sustituir al que tiene el camarote (por si acaso), controlar en todo momento las pertenencias y cosas por el estilo.

Naturalmente que no nos pasó nada y disfrutamos de un viaje fantástico sin ningún incidente y haciendo tantos amigos para siempre  como cervezas estés dispuesto a invitar, eso sí, armándose de valor cada vez que había que usar los servicios o la ducha que estaba colocada sobre el inodoro (costumbres arraigadas de clases medias europeas difíciles de entender por los peruanos de las hamacas)

La llegada a las tres fronteras (santa Rosa en Perú, Tabatinga en Brasil y Leticia en Colombia), separadas por el amazonas la primera y por una calle las otras dos, si que nos deparaba algunas sorpresas.

Paradójicamente, la parte colombiana es la más segura (contrariamente a lo que cualquiera pudiera esperar), pero las otras dos, ruta de cocaína y armas, parece que están muy calentitas.

Santa Rosa son cinco o seis casas, de las cuales dos son de policía y las otras hospedajes. Se va la luz todos los días a las seis de la tarde y nadie conocido nos aconseja  hacer noche en ese lugar.

Hay asesinatos frecuentes (la semana pasada un policía).

En Tabatinga, el taxista nos dice que hay 70000 habitantes y doce policías, y que el lunes pasado mataron a tres, y el martes las familias recibieron una nota pidiendo disculpas porque ‘se habían equivocado’.

Nos instalamos en Leticia que es muy tranquila, aunque cuando escribieron la guía que llevamos decía lo contrario.

Como el objetivo de llegar hasta Manaos parece que no va a cumplirse (son cinco días y cuatro noches de crucero), nos volvemos para Iquitos.

Hemos contratado una barca  para ir a Santa Rosa a las tres de la mañana y salir de estas pesadillas, así que aquí queda el testimonio por si alguien tiene que venir a buscar a alguien.

 

 

Final feliz y regreso a Iquitos 11.08

Tal y como era de esperar, el barquero que tenía que venir a recogernos al hotel a las 3,30 de la mañana no apareció.

Tuvimos que buscar un taxi de los que todavía reubican putas a esas horas para acercarnos a la peligrosa Tamatinga a tomar otro barquito.

Ya parecía que todo estaba resuelto cuando fuimos a aterrizar frente al policía peruano encargado del control de aduanas en santa Rosa (cinco casas y fin).

El susodicho pasma, con la cara mas dura que el valle de los caídos, nos exige el sello de la aduana de Colombia que está en el aeropuerto por si alguien sale y que nadie lo tiene de entrada porque las tres ciudades (o las dos ciudades y santa Rosa) tienen una especie de convenio de libre circulación donde nadie se escapa porque la selva les rodea.

Insiste en que el sellito, pero él, que es muy bueno nos va a ’regularizar’ la situación, es decir, nos va a pasar a Colombia y regresar a Perú, para lo cual pondrá un sellito en el pasaporte y lo adornará con una rayita y ya estás regularizado. Naturalmente que estas operaciones son costosas: 50 dólares de los que están subiendo por cada uno (mas que el sueldo de un mes del sujeto).

Una de las noticias que nos dieron anoche (en santa Rosa mataron la semana pasada un policía), lejos de inquietarnos nos complace y nos invita, como en los conciertos a pedir ’otra’.

Cuando le digo que si tendría inconveniente en darnos una factura por el cobro, se va la luz y me dice que para la factura tendré que acompañarle a tres cabañas mas arriba, mientras un par de sujetos detrás de el me contemplan con cara de lástima.

Le contesto que no quiero facturas y que estoy encantado de estar tan bien regularizado y nos subimos al barquito.

Una historia así te pone con ganas de ir a la prensa o montar algún pollo, pero en un país donde acaban de dimitir al gobierno en pleno por corrupción y no encuentran a uno de los ministros que se les ha escapado, no creo que por cien dólares nadie se moleste ni en escuchar.

Ya estamos de nuevo en Iquitos y es como volver a casa, y es que las leyes de la selva tienen sus porqués.

Iquitos 11.08

Iquitos    11.08

Iquitos se comunica con el resto del Perú solamente por el rio (Amazonas o afluentes), y por aire.

Solamente hay una carretera que va a Nauta (unos 90 km), y, a lo largo de ella han proliferado talleres y chiringuitos de carretera para beber y oír música caribeña a muchos voltios.

El trayecto lo cubren unos microbuses folklóricos y coloristas que alguien debió retirar cuando yo era niño, pero siguen ahí.

No pasan de los 20 km por hora, y en su frontis figura con orgullo el nombre de la empresa: FURIA.

 

En todo el centro de la ciudad que está asfaltado y tiene aceras (en los barrios del extrarradio, ni una cosa ni otra), el personal ha robado casi todas las trampillas metálicas del agua potable (que no es potable) y si no caminas mirando el suelo puedes dejarte allí una pierna y finalizar el viaje dios sabe como.

 

 

La existencia de una procesión importante como la del cristo de los milagros viene anunciada en la prensa desde días antes, y de paso te dice en que cuadra aparecerá el alcalde a cargar con el cristo.

Paran la circulación, ponen en algunas esquinas unas pantallas blancas con música, una imagen y unas luces chinas de navidad y a esperar.

Antes de la llegada del ‘grueso’ de la procesión, desfilan toda clase de vendedores ambulantes de todo lo que se pueda comer, beber, globos, chuches, y un sin fin de cosas que solo se compran los días de fiesta.

 

La gente que rodea la ceremonia está muy excitada (la procesión coincide con el ‘Día nacional de la canción criolla’, la noche de hallowen y víspera del ‘día de los muertos’, así que la diversión está garantizada.

Pero los integrantes de la procesión se lo toman en serio: una pancarta con el lema ‘la Biblia es el mejor libro. Un auto con servicio de megafonía : ‘mismamente vamos avansando’.

Unas señoras y unos señores con una especie de uniformes morados con grandes cordones blancos (el equivalente a nuestras clavariesas), pero todos vestidos igual y de  forma austera, nada que ver con el desfile de trajes de coctel a que nos tiene acostumbrados la burguesía valenciana.

 

La cosa es lenta porque parece ser que solo sale en contadas ocasiones y este de los milagros es de los más influyentes.

A continuación el pueblo soberano sin filas: a mogollón.

Cuando pasa junto a uno de los altares (?) un par de chibolos (adolescentes) le hacen un baile regional.

Al llegar a una plaza el cura hace un sermón por los altavoces, un receso y vuelta con el cristo de nuevo a la calle.

La cosa acaba a las tantas si la lluvia no lo impide.

 

Cuando se ven algunos cuervos revoloteando juntos es que han descubierto algún animal muerto u otra cosa comestible. Si por el contrario son muchos cuervos y vuelan en círculo, y esto coincide con que se oscurece el cielo por el este es que va a llover.

Cuando llueve de nada valen los chubasqueros de la Man ni cualquier paraguas, que de hecho no se ven. Cuando cae, lo hace de tal manera que tienes que meterte bajo techo y a veces piensas que el techo se viene abajo.

 

 

En un cyber al que voy a menudo deben tener problemas con los desagües o con los olores, el caso es que han puesto un cartel en la puerta del aseo con la siguiente inscripción:

 

AQUÍ NO ES PARA CAGARSE.

ÚSELO SOLO PARA ORINAR.

 

La afición a comer pollo a la brasa es de tal magnitud que no es fácil discriminar entre tanta oferta. El dueño de un restaurante en la Plaza de Armas, dedicado casi en exclusiva al consumo de dicho animal ha decidido ponerle un nombre, original sin duda, ignorando que en castellano o al menos en España tiene connotaciones distintas a las de aquí: el restaurante se llama

‘ RESTAURANTE EL POLLÓN’. 

Por lo demás, es una ciudad encantadora de gente simpática, con una humedad superior al 90 por ciento y que no baja de los 30-35 grados: como un día de poniente en Valencia pero con mucha humedad: igualito que el Viet-nam y encima hablan castellano (a su aire, claro).

 

 

 

 

 

Noticias del Perú 10.08

De nuevo, los conflictos sobre propiedades (inquilinos que no se quieren ir, expropiaciones, etc), se resuelven a tiros.

Ayer, en el centro histórico de Lima, una finca en ‘conflicto’ empezó a recibir disparos al por mayor desde los balcones de la casa de enfrente, pero, al contrario que en las películas, aquí no aciertan ni a la de tres: varios heridos de bala y ninguno está grave.

El periódico lamenta que los inquilinos no se les ocurriera mas que atrincherarse en un balcón de madera labrada, patrimonio cultural del Perú que dejaron hecho unos zorros, y es que ya no se respeta ni la cultura.

En toda Sudamérica, las elecciones norteamericanas son muy importantes, se juegan su economía, sus tratados con el rico del norte y, sobre todo, sus posibilidades de emigrar.

Pero en Perú llevan las cosas a su terreno, al entorno que controlan.

Así han sacado algunas canciones con aires caribeños para apoyar a Obama que si las oye el negrito no contrata a la Noelia y en la sierra se han juntado varios chamanes para hacer unas  ceremonias para apoyarlo ayudándose de un feto de llama y (naturalmente) de hojas de coca coincidiendo con el día de los muertos.