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cuidadokechema

París en abril 04.11

Tópico de mil amores de película, la primavera parisina si no viene acompañada de lluvia es muy estimulante.

Las parejas que se besan junto al Sena componen una postal repetida al infinito.

Alojarse en Chateau Rouge, en casa de la bien querida María es como hacerlo directamente en África: el contraste entre el negro de la piel y los colores chillones de sus atuendos, la compra-venta de cualquier cosa por parte de todo el mundo, el ir y venir de adultos, niños, bultos, furgonetas desvencijadas, bolsas de compras imposibles, añadidos de pelo liso sobre cabezas ensortijadas, muchachas negras teñidas de rubio, y todas las características de los subsaharianos componen una geografía donde la minoría blanca no parece ofrecer signos de marginación.

Cien metros más arriba, dirigiéndose al Sacré Coeur, París vuelve a ser ella misma, con todos los ingredientes de postales o películas.

En la puerta del restaurante donde doy cuenta de un cous-cous, se arremolinan un buen puñado de africanos que han cortado el tráfico dejando atascada a una furgoneta de reparto que pita sin cesar. Un hombre negro vestido totalmente de blanco (traje, corbata y zapatos) espera orgulloso en la acera. Acuden su esposa vestida a la europea formato bodas y su hija, como de primera comunión con un ligero toque sexy. Los observadores van aumentando hasta que, de pronto, aparece una limusina blanca, cuyo conductor baja y les abre las puertas. Ellos se resisten a entrar porque pretenden saludar a todos los asistentes a tal evento, mientras la furgoneta atascada y con prisas sigue dándole al claxon poniendo el fondo musical al acontecimiento.

Entran, comprueban las prestaciones con las puertas abiertas, a continuación las cierran y, emulando a nuestra reina, saludan al respetable con la mano formato limpiaparabrisas mientras la limusina se aleja y la manifestación se dispersa: el espectáculo de hoy ha terminado.

Por la noche, donde África tiene su frontera invisible con Europa, algo nuevo en este viaje y posiblemente consecuencia de la crisis: muchachas africanas practicando el oficio más antiguo del mundo con el control riguroso y continuo de sus parejas o protectores masculinos, que París es muy bonito en primavera pero con algunos euros es mucho más romántico.

 

 

Sicilia Sur 03.11

AGRIGENTO, casi la más famosa de las ciudades sicilianas es un coctel con tres  ingredientes, a saber: un valle de templos griegos (uno al menos espléndido), una ciudad medieval en lo mas alto de las mas empinadas escaleras que jamás vi en una ciudad y toda la especulación urbanística – cementera – turística que se pueda imaginar. Mézclense los ingredientes, sobre todo los dos últimos y sale Agrigento.

Aquí también son aficionados al euro. Junto al valle de los templos han habilitado un campo de almendros recién labrado como parking. El encargado tiene aspecto de distribuidor de cocaína al menudeo y me pide tres euros por dejar el coche a la vez que me pregunta si soy alemán. Le digo que español y me lo deja en dos. Le insisto en que también soy pensionato e povere y liquidamos el asunto a 1,50.

Cobran once euros por la entrada pero en el ticket pone que son diez, le pido un plano y dice que dos euros mas,  y es que Agrigento esta muy al sur y no ha llegado la Unión Europea hasta aquí.

La ciudad medieval funciona a golpe de escalera interminable y esta habitada sobre todo por negros que están mas ágiles para subirlas.

Donde se cae un palacio medieval se levanta un bloque de apartamentos y a ver que pasa.

 

MARSALA es una ciudad tranquila con puerto y playa como casi todas y un vino dulce famoso que se llama como la ciudad y seguro que es el preferido de los curas para consagrarse lo suyo.

 

Sicilia Este 03.11

TAORMINA, tan famosa ella, es un pueblo-flan, sobre una montaña, cerca del mar y protegida por el volcán Etna de los vientos. Como las Alpujarras.

A los famosos de todos los tiempos les dio por pasar por ella y a los habitantes de Taormina se les ha subido el pavo y te cobran por respirar.

A base de atracar a los turistas (que siguen acudiendo en manadas), se ha convertido en el pueblo mas rico de Italia. No tomas café por menos de tres euros, el supermercado desapareció y dio paso a la tienda de delicatessen, los anticuarios son millonarios y la taquillera del teatro griego que parece ser que en realidad es romano pone cara de mala leche porque es el día nacional (ciento cincuenta años de la unificación que no se la cree nadie), y no puede cobrar. Llegar, mirar y salir corriendo, pero siempre hay sorpresa en este tipo de sitios. Como está muy empinada, hay un parking municipal para disuadir a los coches de que suban. El ayuntamiento ha puesto buses para subir a la gente.  El ticket del parking anuncia que la cosa te costará un euro, pero cuando vas a pagar resulta que son cinco. Huir.

 

CATANIA es otra cosa bien distinta y mucho más auténtica. Me acerco a ella en tren y un bus me deja en el mercado del pescado: recorrerlo y a continuación llegar a la Piazza del Duomo donde están todos los desocupatti te transporta directamente al neorrealismo de los cincuenta.

Fue arrasada por una erupción del Etna y la sacaron a flote dejándole toda su sustancia.

Del mismo modo que la guarnición (aquí lo llaman contorno) acompaña al plato, los servicios de transporte están a la altura de la ciudad. Aquí te alegras de ser jubilado y tener tiempo de sobra para poder hacer encuestas sobre el grado de conocimiento que los ciudadanos en general y los empleados de autobuses en particular tienen sobre el asunto.

Casi nadie sabe el número que debo tomar para ir a un lugar tan exótico como la estación de tren. En la pequeña estación de buses con toda la gente desparramada cual campo de refugiados parecen almas en pena buscando su bus. Hay un kiosco que vende los billetes, pero el billetero no sabe cual es el número ni donde para, y que saque el billete en el auto. Sigo haciendo mi encuesta y al final un empleado de gasolinera me indica donde es. Intento sacar el billete en el auto pero el chofer dice que no tiene, que cuando llegue a la stazione que lo saque allí si el otro kiosco esta abierto (naturalmente estaba cerrado).

En otro kiosco (este de revistas, donde el vendedor suele ser alguien bien informado), pregunto por el anfiteatro griego (o romano, aquí nunca se sabe) y me dice que no lo sabe. Miro mi mapa y esta a cincuenta metros de donde pregunto.

Catania adora a Bellini (compositor de óperas) y por todas partes te encuentras teatro, jardines o avenidas dedicadas a el, y es que los genios pueden nacer en cualquier sitio (incluso en Catania).

 

EL ETNA

 

Es el rey de Sicilia. Rodeado de parques naturales que no parecen haberse respetado (aparecen casas particulares donde menos te lo esperas) y con gran cantidad de pueblos justo a sus pies (con lo peligroso que puede llegar a ser), es la montaña de todos.

En Marzo todavía queda nieve y la gente se pone el traje de esquiar y aprovecha la ocasión y las pocas bajadas en las que se puede practicar el esquí o el descenso en trineo porque no hay otro lugar hasta los Alpes y quedan muy lejos.

Sicilia Norte 03.11

Dejo la autopista para disfrutar de la costa y poder ver los pueblecitos y aquello se transforma en un curso de supervivencia:

Hay una manera de conducir que podríamos llamar ‘’a la siciliana’’ con su reglamento y sus prioridades que cumplen todos (incluso la policía) : las rayas continuas no existen, uno puede darse la vuelta cuando le de la gana o asomar medio coche a la carretera cuando quiere incorporarse a ella. Solo son unos ejemplos pero hay muchos mas.

A partir de Cefalú y hasta casi Messina, como emulando a Napoli, todos los pueblos tienen las basuras de varias semanas en montones en las esquinas como otras fallas mas monótonas de bolsas de plastico. Los perros escarban y escampan y el olor se siente se siente que esta presente.

 

CEFALÚ es un pueblecito turístico de montaña y playa mirando al mar que puede resultarle interesante a los nórdicos.

 

MESSINA tuvo un terremoto hace cien años que la arrasó todita. Hubo que reconstruirla y de ello se debieron encargar los fascistas porque la dejaron muy cuadriculada y muy igualita sin sustancia.

El estrecho es muy estrecho y se ve perfectamente al otro lado el continente con lo que aquello es una autopista marítima.

Varias veces hablaron e incluso empezaron el famoso puente, pero como otras muchas cosas aquí, es la mafia la que decide: la mafia del puente o la de los barcos. Ya se pondrán de acuerdo, que son parientes.

Postales sicilianas 03.11

Hay una imagen (típica?) que se repite en algunos barrios de Nápoli y que puede que tenga su origen en Sicilia, por que aquí se ve también.

Si la convirtieran en una postal para turistas nadie necesitaría darle la vuelta para ubicarla: una calle estrecha, con todos sus balcones repletos de ropa tendida y, apoyado en una esquina para tener mayor visibilidad, un hombre rústico, casi siempre sin afeitar y muchas veces luciendo un gran mostacho, con la mirada lejana y la expresión en la cara de los que han dado varias vueltas al kilométrico de la vida.

No suele hablar con nadie y usa gestos discretos para con la persona que espera. Tampoco puedo dar mas detalles porque la primera vez que vi esta postal hubo un intercambio de maletines en un barrio ‘socialmente desfavorecido’ de Nápoli  y en esas circunstancias no suelo quedarme de observador.

 

 

 

Palermo 03.11

Lo que mas sorprende a primera vista llegando un fin de semana es que han habilitado las calles principales del centro de la ciudad para poder hacer lo que aquí se llama ‘’la paseiggiatta’’ : todo el mundo sale a mirar y a ser visto y, como siempre en Sicilia, los chicos con los chicos y las chicas con las chicas.

En general por la mañana son jóvenes y algunos maduros y por la tarde las familias al completo. Es sábado por la mañana de un día gris y la mayoría viste tonos oscuros y de negro con lo que, dada la cantidad de gente que hay, parece una manifestación de hormigas gigantes.

De pronto aparece un señor que pasea solo y viste traje blanco con chaqueta de botones cruzados, zapatos y calcetines blancos y un sombrero blanco de ala muy ancha. En la mano un paraguas blanco le sirve de bastón porque aunque amenaza lluvia de momento no cae.

Anda todo tieso con una actitud de superioridad  arrogante que nos indica que no se trata de una estatua de las ramblas ni de un cómico con ganas de transgredir: la cosa va en serio y cuando en su caminar se tropieza con un grupo de gente  que charla en la calle, se apresuran a dejar un pasillo para que el caballero no detenga el paso.

Me pregunto si se habrá escapado de un libro de Lampedusa, y si esa resolución en su andar no es para volver pronto al libro del que salió sin avisar.

 

Por lo demás, Palermo tiene un cierto orden en el absoluto caos. Los conductores se asemejan a los bonaerenses (atropelladores en potencia que no solo no te evitan sino que van a por ti).

Los pasos de cebra solo sirven para gastas pintura blanca, y, cuando he conducido y he parado en uno de estos pasos para que pase alguien todos se han acercado al coche para darme efusivamente las gracias.

Mi contacto en Palermo (un conocido de mi anfitrión de Trápani), me recomienda no discutir con el que casi te embiste sobre todo cuando el conductor va acompañado de una mujer: entonces se crecen y suelen salir del coche a gritarte muchísimo y a mover constantemente los brazos como aspas de molino.

Pero Palermo también es una ciudad mediterránea, hermosa y llena de contrastes. Los estilos arquitectónicos se mezclan como en una ensalada y a numerosos edificios únicos en el mundo les han puesto al lado un poco de especulación, pero cualquier cosa se puede esperar de una ciudad cuyo mejor teatro se llama Massimo y tiene un barrio (y un mercado) llamado Il Capo.

Trápani 3.11

Fue famosa por ser una bus-station de los cruzados y también por sus salinas cuando la sal era algo importante, pero actualmente lo es por ser un destino Ryanair: todos los viajeros de estos democráticos vuelos low cost que vienen a Sicilia, pasan por aquí, a darle un poco de vida a esta aburrida, desvencijada y desolada ciudad.

Sal y pescado fresco, sin infraestructuras turísticas donde los chicos pasean con los chicos y las chicas con sus iguales.

Mañana de sol radiante y desocupados vagando por los parques donde la única cosa animada que ocurre es la salida a las dos de la tarde de una nube de funcionarios que también se agrupan por sexos.

En la puerta de una iglesia un cartel avisa a ‘los que vengan a dar las gracias al santo o a comunicar algún milagro’, que hablen inmediatamente con el párroco del lugar.

Metida en el mar como un cuchillo (un triángulo isósceles, dice mi anfitrión), con algunas islas a la vista no ha explotado sus cualidades y Trápani está como dejada caer.

Muy cerca de ella, Erice, sobre la montaña nos ofrece una ciudad absolutamente medieval con su castillito y sus calles empedradas: una delicia.

Marzo 03.11

Al llegar el mes de marzo y ver a las primeras falleras salir de las peluquerías con los moños, y los primeros niños tirando petardos a deshoras, me invade tal emoción fallera que dudo que mi corazón pueda resistir el cúmulo de emociones: mascletaes, castillos, pasacalles, verbenas, y, sobre todo la ofrenda, revuelven mis intestinos valencianeros y no puedo evitar tener taquicardias, malas digestiones y altibajos emocionales que no traen nada bueno en la edad que tenemos.

Es tanta la emoción que últimamente me iba al norte de África para no sufrir tanto, pero la metereología dice que soplan vientos muy raros por esa zona, y aprovechando las delicias de la compañía aérea mas democrática me voy para Sicilia (16 euros ida y vuelta), donde seguiré sin perderme detalle los premios del ninot y del llibret, el de las calles con luminarias y los de las fallas de todas las secciones.

Pero, sobre todas las cosas, el privilegio de tener una carpa debajo de mi ventana con música hasta altas horas y los niños desinhibidos sin ningún tipo de control paterno o materno ocupando la calle con gritos, quemando papeleras en un alarde de libertad, me conmueve de tal manera que tengo que poner distancia entre tanta emoción y yo.

 


Los misterios de la coca 12.10

En las zonas altas de Bolivia y Perú se cultiva desde tiempo inmemorial la coca.

Los cocaleros son gente bien organizada y constantemente están movilizándose reclamando el derecho de incrementar el número de hectáreas dedicadas a este cultivo.

El mismo presidente de Bolivia, Evo Morales fue cocalero.

Siempre han reclamado la utilización de esa planta con fines medicinales o religiosos.

Actualmente son miles de hectáreas las que se están dedicando a esos cultivos.

Perú lo hace en el VRAE, en la zona selvática que se encuentra detrás de Ayacucho y Bolivia en las zonas altas que son muchas.

En cualquiera de los dos países son accesibles a cualquier persona las hojas de coca para masticar o hacer infusiones y no es difícil encontrar harina del mismo producto para hacer pastas.

Yo pensaba que, al menos en Bolivia y por indicaciones de su presidente, se habría desarrollado alguna especie de industria protegida por el estado para hacer llegar a la población (y a los visitantes) la bondad de sus productos.

Después de mucho preguntar, en Santa Cruz encontré una tiendecita de seis metros cuadrados donde vendían harina, jabón, unos caramelos muy artesanos de coca y nada mas.

Por más que me interesé por el tema todo el mundo me decía que no hay nada al respecto.

En Ayacucho lo mismo: hojas para masticar o hacer infusiones y fin.

La versión popular es que todo el incremento de plantaciones se está yendo directamente al narcotráfico al que los gobiernos dicen combatir con todas sus fuerzas cuando en realidad parece ser que hay un entendimiento entre los poderes políticos y las redes de cocaína.

La industria alternativa de productos basados en la hoja de coca parece no tener prisa en ser una realidad, mientras la cocaína está al alcance de cualquiera a unos precios de risa y las hectáreas para su cultivo aumentando sin parar.

Ayacucho 12.10

Durante muchos años, Ayacucho estaba vetado a los viajeros.

Aquí se instaló una banda terrorista, Sendero Luminoso, que tuvo en jaque a distintos gobiernos.

La pobreza y el abandono de siglos, el descontento social y los excesos de las fuerzas del orden que hicieron una masacre en una protesta estudiantil sentaron las bases del afianzamiento del terrorismo generalizado, los militares y sus animaladas hicieron el resto.

Todavía se están descubriendo fosas comunes y mucha gente anda buscando a los suyos.

Fue en los ochenta, mientras nosotros flipábamos con la movida, estos pobres vieron como morían 69000 personas.

Es una ciudad muy andina, como Cusco pero sin turistas, que suelen venir solamente en su famosa semana santa y en los carnavales.

 Los únicos extranjeros son misioneros o cooperantes y el personal se extraña cuando dices que has venido a visitar la ciudad.

Sin embargo a mi me da la sensación de ser la ciudad mas tranquila y menos violenta de cuantas he visitado en este viaje.

No se oye música pachanguera a todo trapo. Ellas con sus trenzas y sus indumentarias y ellos más modernos calladitos como asustados. Extremadamente pacíficos y todo el centro histórico un paraíso de casas bajas. Precios la mitad que en Lima y mas de treinta iglesias de varios siglos de antigüedad.

A unas horas de camino está la VRAE, donde comienza la selva y las zonas cocaleras y, naturalmente el narcotráfico con sus peculiaridades.

Muy aislada, no está en el camino de ninguna otra, rodeada de montañas y comunicada ahora (gracias a Fugimori) con Lima en una carretera asfaltada. Antes de hacerla, venir hasta aquí era cosa de veinte horas de caminos polvorientos.

En sus calles proliferan los negocios familiares: en casa se hace algo de comer o beber, se elaboran más de cien raciones y alguien de la familia se va a venderlos a la calle. Te puedes encontrar desde refrescos de maíz morado, pastelitos de calabaza, rodajas de piña peladita, maíz frito y un sinfín de artículos a menos de veinte céntimos de euro.

Uno de los negocios familiares no comestible es el de los pesos.

Se trae un peso de baño, de los de ponerse encima, se pone en la calle y el que quiera pesarse paga.

Los ‘pesadores’ se suelen poner delante de las iglesias, donde los andinos tal vez van a quitarse algún peso de encima.

En el Banco de la Nación una cola interminable de campesinos esperan para cobrar el subsidio de cien soles (unos treinta euros) mensuales y un policía resuelve a empujones los distintos criterios sobre el orden y las colas.

El último día de campaña electoral de la segunda vuelta de las elecciones regionales, un candidato ha puesto una orquesta y un mitinero en la plaza que entre canción y canción nos ofrece un espléndido catálogo de consignas:

‘los que saben y los que piensan el domingo votaran a la lista A’

‘demos gracias a dios por poder elegir el domingo libremente al fulano de la lista A.

Junto a la orquesta, han puesto una maqueta y una fotoshop mostrando un puente. Debajo la leyenda: ‘si me votáis este puente se hará, os lo prometo’.

La verbena no puede terminarse porque cae un chaparrón y la gente opta por retirarse protegiéndose de la lluvia con las pancartas del candidato.

Durante la lluvia, de pronto hay un corte de luz y la ciudad se queda a oscuras. Marcho como puedo hasta el hotel y todo el mundo supone que ha sido un rayo.

Al día siguiente, que la ciudad sigue sin luz (el hotel nos repartió velas a todos los huéspedes),  la noticia no oficial que todo el mundo conoce es que han sido los terroristas que han volado un centro eléctrico y que la cosa tardará en resolverse.

Ironías del destino: los autores son Sendero Luminoso, que se supone que nacieron para dar luz a estas gentes y, otra vez, los han dejado a oscuras.  Pobrecitos.

Para suavizar crónicas oscuras:

Pegatina de gran tamaño que suelen poner en el cristal trasero de los coches:

Vendo a mi suegra, pago por kilos.

Cartel de un restaurante:

Pollos y parrillas  El pollón.

 

Gastronomía peruana 12.10

Si nadie discute la capitalidad cultural de Buenos Aires en toda Sudamérica, Lima es la capital gastronómica.

Al mediodía, todos los restaurantes proponen menús muy elaborados por entre 1,80 y tres euros y saben trabajar los pescados de una manera magistral.

Se conoce mejor a los pueblos cuando se prueban sus sustancias.

Dadas las dificultades que presenta Lima para hacerme una toma de ayahuasca, nos vamos por lo más asequible y aprovechamos los contactos para encargar a un buen amigo de Chorrillos que vive en una zona donde los taxistas se niegan a entrar, un par de raciones de lo que los conocidos han dado en llamar ‘blancanieves’.

Los que hemos pasado toda la vida luchando por sobrevivir tenemos unos resortes neuronales especializados en detectar, comparar y analizar los precios de las cosas.

Uno, que no está acostumbrado a estos consumos no deja de asombrarse de los precios que hay por estos lugares: 2,70 euros la ración, y entonces entiende que haya gente torpe que no pueda resistir la tentación  y termine hospedada por una larga temporada en Lurigancho.

2,70 euros en un país donde un café te cuesta 2 euros.

Al viajero solitario le viene el recuerdo de las mujeres que en los viajes a Andorra se traían veinte kilos de azucar.

La de los siete enanitos, de excelente calidad va a tener que acompañarnos unos días, para conocer mejor el país.

 

 

 

Noticias de Lima 12.10

 

Lurigancho es un penal sobresaturado de presos: caben dos mil pero hay ocho mil.

Estos días ha sido noticia porque un preso durante la visita de su novia la mató, y, emulando tal vez a sus antepasados wari, la enterró en su propia celda.

Ha sido descubierto por el intenso olor que desprendía la muchacha.

El sujeto, en su defensa alegó que le había llamado impotente y gay.

El forense no afina mucho y dice que la chica fue asesinada hace entre dos y seis meses.

Hoy uno o varios (no se sabe) atracadores han tomado dieciocho o veinte (no se sabe ) rehenes en un banco de Gamarra y parece (no se sabe) que hay algunos heridos.

Al anochecer, tras varias horas de secuestro la cosa termina con un tiro en la cabeza del secuestrador hecho por un francotirador, y hasta la próxima.

Que cosas pasan en estas tierras.

Lima 11.10

Para una mejor digestión es obligado dividir Lima al menos en dos centros: el histórico y Miraflores.

Entre ambos y mas allá, kilómetros de barrios no aptos para visitantes.

Aunque Miraflores acapara la actividad comercial y financiera homologable a cualquier ciudad europea, es en el centro histórico donde se descubre la ciudad y el auténtico palpitar de esta hay que buscarlo en las calles peatonales y especialmente en Jirón de la Unión.

La plaza de Sanmartín (o San Martín, que no se ponen de acuerdo en su rotulación, está siempre tomada por las incontables manifestaciones y una legión de chaperos indiferentes a las demandas sociales que ya tienen bastante con lo suyo.

No conviene olvidar donde nos encontramos. El folleto municipal nos advierte que el cambio de la guardia en el Palacio de Gobierno es a las 11,45.

Al ver que no ocurre, le pregunto al guardia y me asegura que a las 12.

Pasados quince minutos de la hora señalada me voy sin poder contemplar a los apuestos soldados del ‘glorioso batallón de los húsares de Junin, sin duda afectados de alguna intoxicación de patriotismo.

A las tres suenan sirenas en un simulacro de sismo (terremoto) y todas las empresas y organismos con su cartelito correspondiente se dirigen a la plaza de Sanmartín de forma parsimoniosa y lenta, aburridos tal vez de tanto simulacro, rompiendo por veinte minutos la dinámica habitual manifestaciones-chaperos.

Si fuera un sismo de verdad se los habría tragado la tierra a todos

El centro histórico es tan hermoso que a veces te quedas embobado mirando arquitectura sin reparar en los peligros que te rodean. La combinación ideal parece ser pasar el día en el y regresar por la tarde a navegarse por Miraflores evitando posibles sobresaltos (o sobreasaltos).

 

Santa Cruz 11.10

Como busco los hoteles vía san Google, a veces no cuadran y tengo que cambiar (en Asunción tres veces). El hotel de Santacruz no estaba mal pero los alrededores no invitaban a dar una vuelta cuando anochece, así que me reservé uno en el puro centro que tiene piccina (así lo anuncian) pero cuando voy a tomar posesión me encuentro una pegatina de un metro cuadrado pegada en el mostrador de recepción que es una orden judicial de cierre del establecimiento por fraude.

 

 Me dicen que no se pueden alojar a nadie hasta el sábado y que solo están en el hotel cuatro personas que estaban antes. Le digo que me incluya entre los que estaban antes, pregunta a la dueña y meten la maleta con cuidado en la habitación. Es que nos están vigilando, me dice.

 

En la plaza hay una parada militar para homenajear al vecino departamento del departamento de Beni que también estan contra el Morales.

Se ponen a tocar el himno nacional y toda la gente que como yo estábamos en los bancos sentados nos tenemos que levantar. Un militar viene  para decirme que con el himno me tengo que quitar la gorra.

 

Disparan unos cañonazos, se dan unos abrazos y todas las fuerzas del orden abandonan la plaza cantando himnos guerreros.

 

Esta noche hacen una verbena con comidas criollas, conjuntos salseros y las misses de ambos departamentos que son unas muchachas que andaban por la plaza vestidas de poca ropa con unas crestas de plumas de los indios de aquí.

 

La  publicidad refleja el lugar donde tiene lugar, aquí algunos ejemplos:

-  cerveza gahma: enfría hasta el pensamiento.

-  Banco económico: platita en mano.

     

En la pequeña plaza de Colón, ocho reparadores de calzado vestidos todos de verde trabajan el tema con unas máquinas mucho mas viejas que ellos y cuando terminan le ponen una bolsa de plástico al aparato y lo dejan allí por la noche.

Se sientan sobre unos cajones que contienen todos los utensilios necesarios para la faena. Una música tropical y pachanguera anima la postal costumbrista y una mujer con una carretilla vende fruta y chicha, y es que viven como dios.

 

A pesar de sus dos millones de habitantes, Santacruz tiene una plaza central preciosa donde todo ocurre.

Todos los días hay alguna manifestación, y la de hoy que pide ‘regadías’, encabezada por pancartas y tambores, dando paso a la gente y concluye con una camioneta donde un vocero sentado con un equipo de sonido arenga a los manifestantes.

Para protegerse del sol lleva un paraguas, pero hoy hace mucho viento y la tela del paraguas, apenas sostenida por un lado ondea al viento mientras que el señor vocero se desgañita bajo los hierros del que fue paraguas convirtiendo una manifestación reivindicativa en una cabalgata humorística.

Los bolivianos si que son indios. Mucho más oscuros que sus vecinos, mantienen los rasgos de su raza. Da la impresión de que aquí no se mezclaron con los conquistadores, que tanto desde el Atlántico como desde el Pacífico les quedaba lejos.

 

Son desconfiados y ponen siempre cara como de enfadados. Nunca inician una conversación con el extranjero aunque la aceptan cuando soy yo el que empieza.

 

Según me cuenta uno de los tertulianos a los que recurro cuando llevo mucho tiempo sin hablar con nadie, se roban hasta en familia, y son de costumbres muy machistas en cuanto a las relaciones entre sexos.

 

Han tenido una dictadura tras otra y no tienen costumbre de la cosa democrática, y, ahora que están votando a sus gobernantes se desenvuelven con formas muy rústicas.

Se insultan y dicen verdaderas animaladas los políticos en prensa y televisión y no mantienen unas formas que podríamos llamar europeas ni por asomo.

Una enorme pegatina en el cristal trasero de un coche nos hace, sin pretenderlo un pequeño resumen:

 ‘tu envidia es mi progreso, y que suene la banda’.

Me voy a Lima a ver el Pacífico y comer pescado y ají de gallina.

 

Bolivia 11.10

Santa Cruz de la Sierra es una bella ciudad casi tropical, con un urbanismo que la distingue de cualquier otra ciudad. Cuadriculada como todas las ciudades sudamericanas pero con unos anillos de circunvalación que yo creía que eran tres pero son ocho y que en el plano es exactamente la estructura de una tela de araña.

En el centro, generalmente muy animado, se suceden las casas coloniales, muchas de ellas con soportales, muchos de ellos con columnas de madera-

El  principal reclamo gastronómico son las confiterías (verdaderamente espectaculares), que además de dulces y pasteles que van desde brownies hasta pastelitos de queso y maiz calentitos,  también dan platos de caliente.

Como los sudamericanos que no comen en casa se alimentan de bocatas es difícil encontrar restaurantes sino en los barrios residenciales donde viven los ricos o en lugares con muchos turistas, y este viaje si tiene alguna característica es que es totalmente antiturístico.

Estos  si que son indios. Mas oscuritos que sus vecinos, mas  bajitos aunque fuertes, no pierden (como los incas) el pelo cuando envejecen (no hay calvos) y se caracterizan entre otras cosas porque se sacan los mocos de la nariz en cualquier momento o lugar con una espontaneidad infantil.

Están acostumbrados a ser los últimos en la región, la renta más baja, los menos valorados. En Argentina salió una noticia que hablaba de un accidente que habían tenido cuatro personas y dos bolivianos, y en la cancha de fútbol, hace unas semanas se utilizó la palabra boliviano para insultar. Estas agresiones sin duda los hace mas patriotas.

Cuando me preguntan de donde soy y digo que de España ponen cara de ‘eso ya lo se’, y vuelven a preguntar de donde, así que a partir de ahora voy a contestar ‘de Valencia’ para no defraudarles.

Tienen aspecto de tristes, como enfadados y aparentemente son dóciles, pero no hay que olvidar que en cada manifestación siempre hay muertos en ambos lados.

Yo tenía algunas precauciones antes de venir a Bolivia. Hace unos meses, el  Morales promulgó una ley prohibiendo conducir bajo efectos del alcohol y tuvo una huelga general de camioneros y conductores de autobús. Y esos detallitos me tiraban un poco los pasos atrás.

Santa Cruz está manifiestamente en contra del gobierno. Han tenido una especie de revolución industrial y tienen más renta  y  desarrollo que el resto del país. Gobiernan partidos autonomistas y no quieren ni oír hablar del Morales que ellos identifican con el de Venezuela. Vamos, como Calatunya pero en tropical.

El Morales lo que está haciendo es ir suprimiéndoles derechos y ventajas que ya tenían y esto les pone de mala leche.

Tanto la t.v. oficial como la autonómica se pasan horas dando soflamas a la población barriendo para su cosa.

Aquí, al menos los vigilantes no llevan armas, solo porra, pero como en los últimos tiempos han tenido algunos asaltos espectaculares, desde el día siguiente a mi llegada, el ejército, sin armas se pasea por la ciudad para controlar el asunto.

Paraguay-2 11.11

En Asunción la calle es de los conductores y tanto los buses como los coches son máquinas de matar, siempre terminas corriendo al cruzar la calle. Los periódicos están tratando de mentalizar a los conductores para inculcarles un poco más de humanidad, pero la cosa es de infarto.

La corrupción ocupa el primer plano en la prensa y cada día salen nuevos casos a todos los niveles: en el ejército, en el ministerio de sanidad, en los funcionarios de justicia de la crónica anterior,que, por solidaridad, o así lo entienden ellos, se niegan a volver al trabajo hasta que no suelten a sus compañeros corruptos y filmados.

El país es hermosísimo, la vegetación totalmente tropical y las gentes encantadoras, pero en la capital no puedes acercarte al río porque te encuentras una especie de favela (aquí se llama chacarita) donde no entra mas que el ejército.

Los últimos días con lo que parece ser el cambio climático, la cosa de salir se pone difícil (estamos a 38 grados húmedos) y lo del aire acondicionado se hace imprescindible. El tiempo se está adelantando dos meses.

Tienen un pescado de río extraordinario, el surubí, y anoche lo pedí en un restaurante de lujo. Me dijeron que para conservar la especie hay unos meses que no se puede pescar. Yo lo había comido cinco o seis veces en otros restaurantes de menos categoría y así se lo hago saber al camarero. Me contesta que también en el surubí hay corrupción: no se libran ni los peces (pescadores furtivos, ilegales comprando y vendiendo surubí...)

Me acerco al puerto que se puede uno acercar y, ante la ausencia de barcos-golondrinas para pasear turistas, me voy en una barquita minúscula, que cubre el trayecto con un pueblo (Chacoí), distante a unos 40 minutos por río, con pasajeros del pueblito. Como es un viaje totalmente Murphy, se monta enseguida una tormenta y aquello empieza a moverse más que el látigo de la feria de navidad.

Le pregunto si estamos en peligro y dice que de momento no, y  lo de los chalecos salvavidas debe ser que no ha salido la ley todavía.

Pretendo hacerme un café en el pueblito y regresar con otro crucero de estos y me dicen que no hay bares, que si no me invita a café algún vecino que me haga la idea de que no tomo.

Cuando termino mis travesías termina la tormenta y sale el sol: Murphy total.

El río Paraguay es de una magnitud que con uno así regábamos toda España y  mandábamos agua a los saharauis que no les vendría mal con los tiempos que corren.

Están tan familiarizados con las armas que cuando me pongo a hacerme un cigarrillo a mano me preguntan si me lo armo yo solo.

 

El presidente se está poniendo malito y hay rumores de ‘ruido de sables’ así que saco mi boleto para el siguiente destino esperando que no se me muera antes de salir para Bolivia.

 

Decido hacer el trayecto en avión porque el chaco está con alerta de dengue y tendría que hacer una noche en alguna de esas colonias que fundaron los alemanes por esa zona. Otra vez será.

Al salir y hacer  balance, la verdad es que Paraguay es guay, pero no tan guay.

 

 

Asunción 11.11

Dos días después me entero del porque de la ciudad desierta. Como en otros lugares de Sudamérica, en Paraguay, en los días de elecciones no se puede vender alcohol desde 24 horas antes y se cierran todos los bares hasta una hora antes de cerrar las urnas, que aquí parece que los fines de semana la gente gusta de beber.

Lunes mañana ya las calles se llenan de gente, y todo reviste una cierta normalidad.

Las aceras de las calles principales están llenas de gente  vende-todo y calor y viento como en nuestros mejores días de poniente.

Me siento en una terraza a tomar un café y de pronto gente que corre y delante justo de mi mesa un policía apuntando con su pistola a dos presuntos delincuentes a los que les ordena que se echen en el suelo y ellos que no.

Al principio, por la falta de costumbre, no me lo creo, pienso que será una película, pero aquello va en serio. Todo lo discretamente de que soy capaz, me levanto y rápidamente un señor que también quería tomar un café se sienta en mi sitio donde puede disfrutar del tema en primera fila.

Los buses son inenarrables, desvencijados, piezas de museo. No aptos para quien no tenga todos los huesos sólidamente situados en su lugar. No deben tener embrague porque no arrancan: saltan, y tampoco deben tener amortiguadores. Aunque vayas sentado tienes que agarrarte a algo porque corres el peligro de adelantar varios lugares en un arranque o un frenado. Y hacen un ruido infernal, pero le dan un color a la ciudad.

Algunos conductores se decoran su espacio con detalles inverosímiles: colgajos, tejidos acabados en borlas como de mesa camilla, estampas de santos favoritos, etc.

Constantemente están subiendo vendedores de cualquier cosa imaginable: botellas de aceite, bolígrafos, destornilladores,

fruta . . . lo mismo que en las calles importantes que son cambistas de divisas o vendedores de relojes de lujo.

Todos los establecimientos que se precian tienen un pistolero en la puerta, y ahí valen todos los formatos, desde solo porra hasta pistola y fusil, pero todos ellos con chalecos antibalas. Algunos son muy jovencitos y no te los imaginas de balasera.

En la puerta del que será mi tercer y definitivo hotel hay un pistolerito con pistola y fusil. Es muy joven y le pregunto por su edad. Se toca la pistola y me contesta: ‘ya tengo la edad’. Sin comentarios.

Los hay con varios tipos de uniforme, policías y ejército que deben ser para centros oficiales y bancos y los demás parecen de compañías privadas.

Parece que deben tener serios problemas con la corrupción (y quien no), pero en estos lugares no es como en Valencia. Según el periódico de hoy, en las dependencias judiciales ha ido la policía y se ha llevado a veintidós funcionarios acusados de cobrar a la gente por hacer lo que tienen que hacer (se habían hecho grabaciones como prueba). Se ha organizado un pequeño alboroto y el resto de los funcionarios han cerrado las ventanillas y se han manifestado en la calle cortando el tráfico en protesta por las detenciones, alegando que a un asesor de un ministro lo grabaron cobrando cinco mil dólares y la justicia lo ha exculpado. Sin comentarios.

 

Paraguay 11.10

Llego a la Terminal de buses a las tres de la tarde, con 35 grados, dos galletitas en el estomago y sin cambiar moneda.

Decido quitarme de encima los pesos que me quedan, y, en la misma estación, donde anda la gente humilde cambiando calderilla, le doy los pesos y el hombre exclama: un millón ciento ocho mil guaranís (o guaranies), y se va corriendo.

De pronto el viajero solitario comprueba que ha metido la pata, que media estación sabe lo del millón y con este calor.

Salgo y hay un taxi como preparado para mí y el interior me dice que esto va a ser un aterrizaje forzoso.

Después, pasando por las calles del extrarradio y al observar alambradas en las rejas que protegen la entrada de las casas, todas las antenas se ponen en marcha.

Afortunadamente llego al hotel y el único problema parece ser que el taxista mafioso me ha dado un par de vueltas innecesarias para sacarme un poco mas de pasta.

Salgo a comer algo y en las nueve cuadras primeras no veo a nadie: domingo, ciudad desierta. Elecciones municipales. En Asunción ha ganado el partido colorado que es de derechas como en Godelleta los colorados.

Al fin me hago con una hamburguesa horrorosa (diez cuadras). Los pocos establecimientos que están abiertos tienen todos un policia o un segurata con pistola.

Siete cuadras más y tomo un café en una terraza. Un hombre recoge dos colillas frente a mí: que ciudad tan limpia. Mentira, a los cuatro pasos las enciende y se las fuma una tras otra.

Seis cuadras más: un jardín con  ocupas, tiendas de plástico y cartones: un niño cagando en el seto: ya hemos llegado a Sudamérica.

Paraguay ha estado gobernada por un dictador llamado Stroessner o algo así que duró muchos años y era malo malísimo, peor que Franco.

Hace muy poco que han estrenado democracia y gobierna un señor que se llama Lugo y que era obispo. Un buen día colgó los hábitos y se dedicó a la política hasta llegar a presidente.

Pero el pobrecito cuando estaba tratando de poner orden en este desficasi va y pilla un cáncer y esta poniéndose la quimio.

Además, los opositores (los colorados) andan presentando mujeres que aseguran que Lugo es el padre y el pobre cuando termina la quimio se tiene que hacer pruebas de paternidad. La mayoría le salieron negativas pero el obispo tiene varios descendientes.

Al anochecer, los colorados en sus exuberantes automóviles pitan por toda la ciudad con banderas rojas (quien lo diría) llamando al personal a celebrarlo.

Corrientes 11.10

Harto ya de lo que los políticos llaman ‘inflación galopante’,  es decir, que los precios están mas del doble que cuando vine hace unos años, pero, según aseguran los pocos argentinos con los que hablo los salarios siguen igual, o sea, camino del corralito.

Mi bien querida Coque lo resume de forma lúcida: no puedes comprar esto y esto y esto sino esto o esto o esto.

Aterrizo en Corrientes, hermosa ciudad con su super-río y su puerto pero mis expectativas de tomar un crucero de pobres y llegar hasta Paraguay en barco se ven frustradas, hay que seguir en bus y ya me estoy haciendo un experto en terminales de ómnibus (estaciones de buses) y trayectos largos.

Además no están homologados. Ayer, en un trayecto de ocho horas me dieron tres veces café y comida y desayuno.

Hoy, sin embargo con dos o tres horas mas un cafetito y unas galletitas y al llegar, con 38 grados y desmayo generalizado era como ir emporrado por la calle con la maletita de los cojones.

Así que nada mas llegar me he comprado un boleto para Paraguay para mañana tempranito y que le den a la Argentina por un tiempo.

Encima ayer no encontraba hotel y me ha tocado rascarme la billetera para poder dormir: una pesadilla que sin duda mañana termina y que el corralito me pille fuera.

Conforme vas subiendo por el río Paraná la cosa se pone mas calida y mas de casi-selva con otro acento, otras construcciones y otra estética que no se parece en nada a las Patagonias de abajo.

Pero tambien  hacia el norte, es mas patente la pobreza. En la costanera hay muchos puestos para servir choripán y cervezas pero casi todas las sillas están vacías, la gente como mucho se hace un bocata y la cervecita y en el único restaurante puturrú que he encontrado, media docena de pudientes se fundían sendas parrilladas a todo carrillo entre la prepotencia ostentosa y el aburrimiento matrimonial compartido.

Junto a la costanera, las escuelas de danza presentan diferentes pero muy parecidas coreografías donde las pre-adolescentes asumen el formato Shakira-gala-fin-de-curso-de-básica como único, y en los rincones las parejitas que estrenan parejita arriman el bajo vientre aprovechando la casi total ausencia de farolas: l’amore  con formato de España de los sesenta: no me los/as puedo imaginar despelotándose en el msn.

Es una pena no quedarse aquí un par de días y que las circunstancias me obliguen a salir, porque Corrientes es una ciudad encantadora y hubiera justificado un par de jornadas pero la ventaja del viajero solitario sin barco, sin timón y sin bandera es de que mueves cuando quieres sin tener que someterte a ninguna asamblea o reunión grupal, sin mas leyes que el instinto, sin mas dios que Google.

Y así decimos adiós a la Argentina, donde no hay negros, ni indios, y  son como europeos pero no son europeos y en su cara aparece siempre la expresión de lo que pudo haber sido y no fue.

Paraná 11.10

Cuando los argentinos, que se consideran buenos cocineros de la pasta, vuelven de Europa, aseguran que allí nos comemos la pasta cruda. Así que ya sabes: si pides pasta, todo pastoso y bien cocidito.

Salvo los asados de ternera que son magníficos, en lo cotidiano, si tienes que comer donde te pilla lo único que encuentras son ’milanesas’ ya sean de carne o de pescado: se reboza todo y se frie bien fritito. Casi todas ellas se salen del plato, pero las cantidades no se corresponden casi nunca con la calidad.

En algunos sitios dan un pescado magnífico. Por fin encontré un lugar donde comí pescado a la plancha sin mas (generalmente le suelen poner salsas muy cargadas de crema o rebozadito en una milanesa.

Que tendrán los vinos argentinos que me sientan tan bien?

Me vengo a vivir aquí o me los hago importar?

Con clima  casi tropical, y 36 grados empezando la primavera, es una ciudad con un fantástico río del mismo nombre y muchos árboles que hay agua de sobra.

La costanera consiste en que la municipalidad ha arreglado las orillas del río aunque por allí no vayan más que algunos deportistas.

Leído en un bus: ‘’ La puerta delantera es para ascender, y la trasera para bajar, si cumplimos las normas evitamos complicaciones’’.

Los argentinos tienden al mito: la le hicieron iglesias a Eva Perón, Gardel y Maradona, pues bien, ahora le toca a Kirchner: las ciudades aparecen con pintadas (que acá no son grafittis, sino pintadas al mas puro estilo: pared pintada de blanco y letras grandes pintadas encima), con lemas de ‘Kirchner vive’  o ‘Cristina aguanta’, y es que como los buenos pintores o nuestro Cid, gana batallas después de muerto.

Estamos perdiendo las buenas costumbres. En las ciudades medianas argentinas mucha gente cuando pasa frente a una iglesia se santigua. La de cosas que hay que agradecerle a la iglesia.

Si entre semana a las diez de la noche no queda nadie en la calle, ayer viernes noche, todos y todas las adolescentes llenaban la plaza principal y la única calle peatonal. Las discos repartían folletos y anunciaban concursos. Que viene el finde.

Una de diccionario local:

Las tiendas de los chinos que en Ecuador se llaman ’mercaderias universales’ aquí se llaman ’regalerías’. Las casas de muebles se llaman ’mueblerías’ y los extintores de incendios, ’matafuegos’.

Y todo para qué?  Paraná