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Palermo 03.11

Lo que mas sorprende a primera vista llegando un fin de semana es que han habilitado las calles principales del centro de la ciudad para poder hacer lo que aquí se llama ‘’la paseiggiatta’’ : todo el mundo sale a mirar y a ser visto y, como siempre en Sicilia, los chicos con los chicos y las chicas con las chicas.

En general por la mañana son jóvenes y algunos maduros y por la tarde las familias al completo. Es sábado por la mañana de un día gris y la mayoría viste tonos oscuros y de negro con lo que, dada la cantidad de gente que hay, parece una manifestación de hormigas gigantes.

De pronto aparece un señor que pasea solo y viste traje blanco con chaqueta de botones cruzados, zapatos y calcetines blancos y un sombrero blanco de ala muy ancha. En la mano un paraguas blanco le sirve de bastón porque aunque amenaza lluvia de momento no cae.

Anda todo tieso con una actitud de superioridad  arrogante que nos indica que no se trata de una estatua de las ramblas ni de un cómico con ganas de transgredir: la cosa va en serio y cuando en su caminar se tropieza con un grupo de gente  que charla en la calle, se apresuran a dejar un pasillo para que el caballero no detenga el paso.

Me pregunto si se habrá escapado de un libro de Lampedusa, y si esa resolución en su andar no es para volver pronto al libro del que salió sin avisar.

 

Por lo demás, Palermo tiene un cierto orden en el absoluto caos. Los conductores se asemejan a los bonaerenses (atropelladores en potencia que no solo no te evitan sino que van a por ti).

Los pasos de cebra solo sirven para gastas pintura blanca, y, cuando he conducido y he parado en uno de estos pasos para que pase alguien todos se han acercado al coche para darme efusivamente las gracias.

Mi contacto en Palermo (un conocido de mi anfitrión de Trápani), me recomienda no discutir con el que casi te embiste sobre todo cuando el conductor va acompañado de una mujer: entonces se crecen y suelen salir del coche a gritarte muchísimo y a mover constantemente los brazos como aspas de molino.

Pero Palermo también es una ciudad mediterránea, hermosa y llena de contrastes. Los estilos arquitectónicos se mezclan como en una ensalada y a numerosos edificios únicos en el mundo les han puesto al lado un poco de especulación, pero cualquier cosa se puede esperar de una ciudad cuyo mejor teatro se llama Massimo y tiene un barrio (y un mercado) llamado Il Capo.

Trápani 3.11

Fue famosa por ser una bus-station de los cruzados y también por sus salinas cuando la sal era algo importante, pero actualmente lo es por ser un destino Ryanair: todos los viajeros de estos democráticos vuelos low cost que vienen a Sicilia, pasan por aquí, a darle un poco de vida a esta aburrida, desvencijada y desolada ciudad.

Sal y pescado fresco, sin infraestructuras turísticas donde los chicos pasean con los chicos y las chicas con sus iguales.

Mañana de sol radiante y desocupados vagando por los parques donde la única cosa animada que ocurre es la salida a las dos de la tarde de una nube de funcionarios que también se agrupan por sexos.

En la puerta de una iglesia un cartel avisa a ‘los que vengan a dar las gracias al santo o a comunicar algún milagro’, que hablen inmediatamente con el párroco del lugar.

Metida en el mar como un cuchillo (un triángulo isósceles, dice mi anfitrión), con algunas islas a la vista no ha explotado sus cualidades y Trápani está como dejada caer.

Muy cerca de ella, Erice, sobre la montaña nos ofrece una ciudad absolutamente medieval con su castillito y sus calles empedradas: una delicia.

Marzo 03.11

Al llegar el mes de marzo y ver a las primeras falleras salir de las peluquerías con los moños, y los primeros niños tirando petardos a deshoras, me invade tal emoción fallera que dudo que mi corazón pueda resistir el cúmulo de emociones: mascletaes, castillos, pasacalles, verbenas, y, sobre todo la ofrenda, revuelven mis intestinos valencianeros y no puedo evitar tener taquicardias, malas digestiones y altibajos emocionales que no traen nada bueno en la edad que tenemos.

Es tanta la emoción que últimamente me iba al norte de África para no sufrir tanto, pero la metereología dice que soplan vientos muy raros por esa zona, y aprovechando las delicias de la compañía aérea mas democrática me voy para Sicilia (16 euros ida y vuelta), donde seguiré sin perderme detalle los premios del ninot y del llibret, el de las calles con luminarias y los de las fallas de todas las secciones.

Pero, sobre todas las cosas, el privilegio de tener una carpa debajo de mi ventana con música hasta altas horas y los niños desinhibidos sin ningún tipo de control paterno o materno ocupando la calle con gritos, quemando papeleras en un alarde de libertad, me conmueve de tal manera que tengo que poner distancia entre tanta emoción y yo.

 


Los misterios de la coca 12.10

En las zonas altas de Bolivia y Perú se cultiva desde tiempo inmemorial la coca.

Los cocaleros son gente bien organizada y constantemente están movilizándose reclamando el derecho de incrementar el número de hectáreas dedicadas a este cultivo.

El mismo presidente de Bolivia, Evo Morales fue cocalero.

Siempre han reclamado la utilización de esa planta con fines medicinales o religiosos.

Actualmente son miles de hectáreas las que se están dedicando a esos cultivos.

Perú lo hace en el VRAE, en la zona selvática que se encuentra detrás de Ayacucho y Bolivia en las zonas altas que son muchas.

En cualquiera de los dos países son accesibles a cualquier persona las hojas de coca para masticar o hacer infusiones y no es difícil encontrar harina del mismo producto para hacer pastas.

Yo pensaba que, al menos en Bolivia y por indicaciones de su presidente, se habría desarrollado alguna especie de industria protegida por el estado para hacer llegar a la población (y a los visitantes) la bondad de sus productos.

Después de mucho preguntar, en Santa Cruz encontré una tiendecita de seis metros cuadrados donde vendían harina, jabón, unos caramelos muy artesanos de coca y nada mas.

Por más que me interesé por el tema todo el mundo me decía que no hay nada al respecto.

En Ayacucho lo mismo: hojas para masticar o hacer infusiones y fin.

La versión popular es que todo el incremento de plantaciones se está yendo directamente al narcotráfico al que los gobiernos dicen combatir con todas sus fuerzas cuando en realidad parece ser que hay un entendimiento entre los poderes políticos y las redes de cocaína.

La industria alternativa de productos basados en la hoja de coca parece no tener prisa en ser una realidad, mientras la cocaína está al alcance de cualquiera a unos precios de risa y las hectáreas para su cultivo aumentando sin parar.

Ayacucho 12.10

Durante muchos años, Ayacucho estaba vetado a los viajeros.

Aquí se instaló una banda terrorista, Sendero Luminoso, que tuvo en jaque a distintos gobiernos.

La pobreza y el abandono de siglos, el descontento social y los excesos de las fuerzas del orden que hicieron una masacre en una protesta estudiantil sentaron las bases del afianzamiento del terrorismo generalizado, los militares y sus animaladas hicieron el resto.

Todavía se están descubriendo fosas comunes y mucha gente anda buscando a los suyos.

Fue en los ochenta, mientras nosotros flipábamos con la movida, estos pobres vieron como morían 69000 personas.

Es una ciudad muy andina, como Cusco pero sin turistas, que suelen venir solamente en su famosa semana santa y en los carnavales.

 Los únicos extranjeros son misioneros o cooperantes y el personal se extraña cuando dices que has venido a visitar la ciudad.

Sin embargo a mi me da la sensación de ser la ciudad mas tranquila y menos violenta de cuantas he visitado en este viaje.

No se oye música pachanguera a todo trapo. Ellas con sus trenzas y sus indumentarias y ellos más modernos calladitos como asustados. Extremadamente pacíficos y todo el centro histórico un paraíso de casas bajas. Precios la mitad que en Lima y mas de treinta iglesias de varios siglos de antigüedad.

A unas horas de camino está la VRAE, donde comienza la selva y las zonas cocaleras y, naturalmente el narcotráfico con sus peculiaridades.

Muy aislada, no está en el camino de ninguna otra, rodeada de montañas y comunicada ahora (gracias a Fugimori) con Lima en una carretera asfaltada. Antes de hacerla, venir hasta aquí era cosa de veinte horas de caminos polvorientos.

En sus calles proliferan los negocios familiares: en casa se hace algo de comer o beber, se elaboran más de cien raciones y alguien de la familia se va a venderlos a la calle. Te puedes encontrar desde refrescos de maíz morado, pastelitos de calabaza, rodajas de piña peladita, maíz frito y un sinfín de artículos a menos de veinte céntimos de euro.

Uno de los negocios familiares no comestible es el de los pesos.

Se trae un peso de baño, de los de ponerse encima, se pone en la calle y el que quiera pesarse paga.

Los ‘pesadores’ se suelen poner delante de las iglesias, donde los andinos tal vez van a quitarse algún peso de encima.

En el Banco de la Nación una cola interminable de campesinos esperan para cobrar el subsidio de cien soles (unos treinta euros) mensuales y un policía resuelve a empujones los distintos criterios sobre el orden y las colas.

El último día de campaña electoral de la segunda vuelta de las elecciones regionales, un candidato ha puesto una orquesta y un mitinero en la plaza que entre canción y canción nos ofrece un espléndido catálogo de consignas:

‘los que saben y los que piensan el domingo votaran a la lista A’

‘demos gracias a dios por poder elegir el domingo libremente al fulano de la lista A.

Junto a la orquesta, han puesto una maqueta y una fotoshop mostrando un puente. Debajo la leyenda: ‘si me votáis este puente se hará, os lo prometo’.

La verbena no puede terminarse porque cae un chaparrón y la gente opta por retirarse protegiéndose de la lluvia con las pancartas del candidato.

Durante la lluvia, de pronto hay un corte de luz y la ciudad se queda a oscuras. Marcho como puedo hasta el hotel y todo el mundo supone que ha sido un rayo.

Al día siguiente, que la ciudad sigue sin luz (el hotel nos repartió velas a todos los huéspedes),  la noticia no oficial que todo el mundo conoce es que han sido los terroristas que han volado un centro eléctrico y que la cosa tardará en resolverse.

Ironías del destino: los autores son Sendero Luminoso, que se supone que nacieron para dar luz a estas gentes y, otra vez, los han dejado a oscuras.  Pobrecitos.

Para suavizar crónicas oscuras:

Pegatina de gran tamaño que suelen poner en el cristal trasero de los coches:

Vendo a mi suegra, pago por kilos.

Cartel de un restaurante:

Pollos y parrillas  El pollón.

 

Gastronomía peruana 12.10

Si nadie discute la capitalidad cultural de Buenos Aires en toda Sudamérica, Lima es la capital gastronómica.

Al mediodía, todos los restaurantes proponen menús muy elaborados por entre 1,80 y tres euros y saben trabajar los pescados de una manera magistral.

Se conoce mejor a los pueblos cuando se prueban sus sustancias.

Dadas las dificultades que presenta Lima para hacerme una toma de ayahuasca, nos vamos por lo más asequible y aprovechamos los contactos para encargar a un buen amigo de Chorrillos que vive en una zona donde los taxistas se niegan a entrar, un par de raciones de lo que los conocidos han dado en llamar ‘blancanieves’.

Los que hemos pasado toda la vida luchando por sobrevivir tenemos unos resortes neuronales especializados en detectar, comparar y analizar los precios de las cosas.

Uno, que no está acostumbrado a estos consumos no deja de asombrarse de los precios que hay por estos lugares: 2,70 euros la ración, y entonces entiende que haya gente torpe que no pueda resistir la tentación  y termine hospedada por una larga temporada en Lurigancho.

2,70 euros en un país donde un café te cuesta 2 euros.

Al viajero solitario le viene el recuerdo de las mujeres que en los viajes a Andorra se traían veinte kilos de azucar.

La de los siete enanitos, de excelente calidad va a tener que acompañarnos unos días, para conocer mejor el país.

 

 

 

Noticias de Lima 12.10

 

Lurigancho es un penal sobresaturado de presos: caben dos mil pero hay ocho mil.

Estos días ha sido noticia porque un preso durante la visita de su novia la mató, y, emulando tal vez a sus antepasados wari, la enterró en su propia celda.

Ha sido descubierto por el intenso olor que desprendía la muchacha.

El sujeto, en su defensa alegó que le había llamado impotente y gay.

El forense no afina mucho y dice que la chica fue asesinada hace entre dos y seis meses.

Hoy uno o varios (no se sabe) atracadores han tomado dieciocho o veinte (no se sabe ) rehenes en un banco de Gamarra y parece (no se sabe) que hay algunos heridos.

Al anochecer, tras varias horas de secuestro la cosa termina con un tiro en la cabeza del secuestrador hecho por un francotirador, y hasta la próxima.

Que cosas pasan en estas tierras.

Lima 11.10

Para una mejor digestión es obligado dividir Lima al menos en dos centros: el histórico y Miraflores.

Entre ambos y mas allá, kilómetros de barrios no aptos para visitantes.

Aunque Miraflores acapara la actividad comercial y financiera homologable a cualquier ciudad europea, es en el centro histórico donde se descubre la ciudad y el auténtico palpitar de esta hay que buscarlo en las calles peatonales y especialmente en Jirón de la Unión.

La plaza de Sanmartín (o San Martín, que no se ponen de acuerdo en su rotulación, está siempre tomada por las incontables manifestaciones y una legión de chaperos indiferentes a las demandas sociales que ya tienen bastante con lo suyo.

No conviene olvidar donde nos encontramos. El folleto municipal nos advierte que el cambio de la guardia en el Palacio de Gobierno es a las 11,45.

Al ver que no ocurre, le pregunto al guardia y me asegura que a las 12.

Pasados quince minutos de la hora señalada me voy sin poder contemplar a los apuestos soldados del ‘glorioso batallón de los húsares de Junin, sin duda afectados de alguna intoxicación de patriotismo.

A las tres suenan sirenas en un simulacro de sismo (terremoto) y todas las empresas y organismos con su cartelito correspondiente se dirigen a la plaza de Sanmartín de forma parsimoniosa y lenta, aburridos tal vez de tanto simulacro, rompiendo por veinte minutos la dinámica habitual manifestaciones-chaperos.

Si fuera un sismo de verdad se los habría tragado la tierra a todos

El centro histórico es tan hermoso que a veces te quedas embobado mirando arquitectura sin reparar en los peligros que te rodean. La combinación ideal parece ser pasar el día en el y regresar por la tarde a navegarse por Miraflores evitando posibles sobresaltos (o sobreasaltos).

 

Santa Cruz 11.10

Como busco los hoteles vía san Google, a veces no cuadran y tengo que cambiar (en Asunción tres veces). El hotel de Santacruz no estaba mal pero los alrededores no invitaban a dar una vuelta cuando anochece, así que me reservé uno en el puro centro que tiene piccina (así lo anuncian) pero cuando voy a tomar posesión me encuentro una pegatina de un metro cuadrado pegada en el mostrador de recepción que es una orden judicial de cierre del establecimiento por fraude.

 

 Me dicen que no se pueden alojar a nadie hasta el sábado y que solo están en el hotel cuatro personas que estaban antes. Le digo que me incluya entre los que estaban antes, pregunta a la dueña y meten la maleta con cuidado en la habitación. Es que nos están vigilando, me dice.

 

En la plaza hay una parada militar para homenajear al vecino departamento del departamento de Beni que también estan contra el Morales.

Se ponen a tocar el himno nacional y toda la gente que como yo estábamos en los bancos sentados nos tenemos que levantar. Un militar viene  para decirme que con el himno me tengo que quitar la gorra.

 

Disparan unos cañonazos, se dan unos abrazos y todas las fuerzas del orden abandonan la plaza cantando himnos guerreros.

 

Esta noche hacen una verbena con comidas criollas, conjuntos salseros y las misses de ambos departamentos que son unas muchachas que andaban por la plaza vestidas de poca ropa con unas crestas de plumas de los indios de aquí.

 

La  publicidad refleja el lugar donde tiene lugar, aquí algunos ejemplos:

-  cerveza gahma: enfría hasta el pensamiento.

-  Banco económico: platita en mano.

     

En la pequeña plaza de Colón, ocho reparadores de calzado vestidos todos de verde trabajan el tema con unas máquinas mucho mas viejas que ellos y cuando terminan le ponen una bolsa de plástico al aparato y lo dejan allí por la noche.

Se sientan sobre unos cajones que contienen todos los utensilios necesarios para la faena. Una música tropical y pachanguera anima la postal costumbrista y una mujer con una carretilla vende fruta y chicha, y es que viven como dios.

 

A pesar de sus dos millones de habitantes, Santacruz tiene una plaza central preciosa donde todo ocurre.

Todos los días hay alguna manifestación, y la de hoy que pide ‘regadías’, encabezada por pancartas y tambores, dando paso a la gente y concluye con una camioneta donde un vocero sentado con un equipo de sonido arenga a los manifestantes.

Para protegerse del sol lleva un paraguas, pero hoy hace mucho viento y la tela del paraguas, apenas sostenida por un lado ondea al viento mientras que el señor vocero se desgañita bajo los hierros del que fue paraguas convirtiendo una manifestación reivindicativa en una cabalgata humorística.

Los bolivianos si que son indios. Mucho más oscuros que sus vecinos, mantienen los rasgos de su raza. Da la impresión de que aquí no se mezclaron con los conquistadores, que tanto desde el Atlántico como desde el Pacífico les quedaba lejos.

 

Son desconfiados y ponen siempre cara como de enfadados. Nunca inician una conversación con el extranjero aunque la aceptan cuando soy yo el que empieza.

 

Según me cuenta uno de los tertulianos a los que recurro cuando llevo mucho tiempo sin hablar con nadie, se roban hasta en familia, y son de costumbres muy machistas en cuanto a las relaciones entre sexos.

 

Han tenido una dictadura tras otra y no tienen costumbre de la cosa democrática, y, ahora que están votando a sus gobernantes se desenvuelven con formas muy rústicas.

Se insultan y dicen verdaderas animaladas los políticos en prensa y televisión y no mantienen unas formas que podríamos llamar europeas ni por asomo.

Una enorme pegatina en el cristal trasero de un coche nos hace, sin pretenderlo un pequeño resumen:

 ‘tu envidia es mi progreso, y que suene la banda’.

Me voy a Lima a ver el Pacífico y comer pescado y ají de gallina.

 

Bolivia 11.10

Santa Cruz de la Sierra es una bella ciudad casi tropical, con un urbanismo que la distingue de cualquier otra ciudad. Cuadriculada como todas las ciudades sudamericanas pero con unos anillos de circunvalación que yo creía que eran tres pero son ocho y que en el plano es exactamente la estructura de una tela de araña.

En el centro, generalmente muy animado, se suceden las casas coloniales, muchas de ellas con soportales, muchos de ellos con columnas de madera-

El  principal reclamo gastronómico son las confiterías (verdaderamente espectaculares), que además de dulces y pasteles que van desde brownies hasta pastelitos de queso y maiz calentitos,  también dan platos de caliente.

Como los sudamericanos que no comen en casa se alimentan de bocatas es difícil encontrar restaurantes sino en los barrios residenciales donde viven los ricos o en lugares con muchos turistas, y este viaje si tiene alguna característica es que es totalmente antiturístico.

Estos  si que son indios. Mas oscuritos que sus vecinos, mas  bajitos aunque fuertes, no pierden (como los incas) el pelo cuando envejecen (no hay calvos) y se caracterizan entre otras cosas porque se sacan los mocos de la nariz en cualquier momento o lugar con una espontaneidad infantil.

Están acostumbrados a ser los últimos en la región, la renta más baja, los menos valorados. En Argentina salió una noticia que hablaba de un accidente que habían tenido cuatro personas y dos bolivianos, y en la cancha de fútbol, hace unas semanas se utilizó la palabra boliviano para insultar. Estas agresiones sin duda los hace mas patriotas.

Cuando me preguntan de donde soy y digo que de España ponen cara de ‘eso ya lo se’, y vuelven a preguntar de donde, así que a partir de ahora voy a contestar ‘de Valencia’ para no defraudarles.

Tienen aspecto de tristes, como enfadados y aparentemente son dóciles, pero no hay que olvidar que en cada manifestación siempre hay muertos en ambos lados.

Yo tenía algunas precauciones antes de venir a Bolivia. Hace unos meses, el  Morales promulgó una ley prohibiendo conducir bajo efectos del alcohol y tuvo una huelga general de camioneros y conductores de autobús. Y esos detallitos me tiraban un poco los pasos atrás.

Santa Cruz está manifiestamente en contra del gobierno. Han tenido una especie de revolución industrial y tienen más renta  y  desarrollo que el resto del país. Gobiernan partidos autonomistas y no quieren ni oír hablar del Morales que ellos identifican con el de Venezuela. Vamos, como Calatunya pero en tropical.

El Morales lo que está haciendo es ir suprimiéndoles derechos y ventajas que ya tenían y esto les pone de mala leche.

Tanto la t.v. oficial como la autonómica se pasan horas dando soflamas a la población barriendo para su cosa.

Aquí, al menos los vigilantes no llevan armas, solo porra, pero como en los últimos tiempos han tenido algunos asaltos espectaculares, desde el día siguiente a mi llegada, el ejército, sin armas se pasea por la ciudad para controlar el asunto.

Paraguay-2 11.11

En Asunción la calle es de los conductores y tanto los buses como los coches son máquinas de matar, siempre terminas corriendo al cruzar la calle. Los periódicos están tratando de mentalizar a los conductores para inculcarles un poco más de humanidad, pero la cosa es de infarto.

La corrupción ocupa el primer plano en la prensa y cada día salen nuevos casos a todos los niveles: en el ejército, en el ministerio de sanidad, en los funcionarios de justicia de la crónica anterior,que, por solidaridad, o así lo entienden ellos, se niegan a volver al trabajo hasta que no suelten a sus compañeros corruptos y filmados.

El país es hermosísimo, la vegetación totalmente tropical y las gentes encantadoras, pero en la capital no puedes acercarte al río porque te encuentras una especie de favela (aquí se llama chacarita) donde no entra mas que el ejército.

Los últimos días con lo que parece ser el cambio climático, la cosa de salir se pone difícil (estamos a 38 grados húmedos) y lo del aire acondicionado se hace imprescindible. El tiempo se está adelantando dos meses.

Tienen un pescado de río extraordinario, el surubí, y anoche lo pedí en un restaurante de lujo. Me dijeron que para conservar la especie hay unos meses que no se puede pescar. Yo lo había comido cinco o seis veces en otros restaurantes de menos categoría y así se lo hago saber al camarero. Me contesta que también en el surubí hay corrupción: no se libran ni los peces (pescadores furtivos, ilegales comprando y vendiendo surubí...)

Me acerco al puerto que se puede uno acercar y, ante la ausencia de barcos-golondrinas para pasear turistas, me voy en una barquita minúscula, que cubre el trayecto con un pueblo (Chacoí), distante a unos 40 minutos por río, con pasajeros del pueblito. Como es un viaje totalmente Murphy, se monta enseguida una tormenta y aquello empieza a moverse más que el látigo de la feria de navidad.

Le pregunto si estamos en peligro y dice que de momento no, y  lo de los chalecos salvavidas debe ser que no ha salido la ley todavía.

Pretendo hacerme un café en el pueblito y regresar con otro crucero de estos y me dicen que no hay bares, que si no me invita a café algún vecino que me haga la idea de que no tomo.

Cuando termino mis travesías termina la tormenta y sale el sol: Murphy total.

El río Paraguay es de una magnitud que con uno así regábamos toda España y  mandábamos agua a los saharauis que no les vendría mal con los tiempos que corren.

Están tan familiarizados con las armas que cuando me pongo a hacerme un cigarrillo a mano me preguntan si me lo armo yo solo.

 

El presidente se está poniendo malito y hay rumores de ‘ruido de sables’ así que saco mi boleto para el siguiente destino esperando que no se me muera antes de salir para Bolivia.

 

Decido hacer el trayecto en avión porque el chaco está con alerta de dengue y tendría que hacer una noche en alguna de esas colonias que fundaron los alemanes por esa zona. Otra vez será.

Al salir y hacer  balance, la verdad es que Paraguay es guay, pero no tan guay.

 

 

Asunción 11.11

Dos días después me entero del porque de la ciudad desierta. Como en otros lugares de Sudamérica, en Paraguay, en los días de elecciones no se puede vender alcohol desde 24 horas antes y se cierran todos los bares hasta una hora antes de cerrar las urnas, que aquí parece que los fines de semana la gente gusta de beber.

Lunes mañana ya las calles se llenan de gente, y todo reviste una cierta normalidad.

Las aceras de las calles principales están llenas de gente  vende-todo y calor y viento como en nuestros mejores días de poniente.

Me siento en una terraza a tomar un café y de pronto gente que corre y delante justo de mi mesa un policía apuntando con su pistola a dos presuntos delincuentes a los que les ordena que se echen en el suelo y ellos que no.

Al principio, por la falta de costumbre, no me lo creo, pienso que será una película, pero aquello va en serio. Todo lo discretamente de que soy capaz, me levanto y rápidamente un señor que también quería tomar un café se sienta en mi sitio donde puede disfrutar del tema en primera fila.

Los buses son inenarrables, desvencijados, piezas de museo. No aptos para quien no tenga todos los huesos sólidamente situados en su lugar. No deben tener embrague porque no arrancan: saltan, y tampoco deben tener amortiguadores. Aunque vayas sentado tienes que agarrarte a algo porque corres el peligro de adelantar varios lugares en un arranque o un frenado. Y hacen un ruido infernal, pero le dan un color a la ciudad.

Algunos conductores se decoran su espacio con detalles inverosímiles: colgajos, tejidos acabados en borlas como de mesa camilla, estampas de santos favoritos, etc.

Constantemente están subiendo vendedores de cualquier cosa imaginable: botellas de aceite, bolígrafos, destornilladores,

fruta . . . lo mismo que en las calles importantes que son cambistas de divisas o vendedores de relojes de lujo.

Todos los establecimientos que se precian tienen un pistolero en la puerta, y ahí valen todos los formatos, desde solo porra hasta pistola y fusil, pero todos ellos con chalecos antibalas. Algunos son muy jovencitos y no te los imaginas de balasera.

En la puerta del que será mi tercer y definitivo hotel hay un pistolerito con pistola y fusil. Es muy joven y le pregunto por su edad. Se toca la pistola y me contesta: ‘ya tengo la edad’. Sin comentarios.

Los hay con varios tipos de uniforme, policías y ejército que deben ser para centros oficiales y bancos y los demás parecen de compañías privadas.

Parece que deben tener serios problemas con la corrupción (y quien no), pero en estos lugares no es como en Valencia. Según el periódico de hoy, en las dependencias judiciales ha ido la policía y se ha llevado a veintidós funcionarios acusados de cobrar a la gente por hacer lo que tienen que hacer (se habían hecho grabaciones como prueba). Se ha organizado un pequeño alboroto y el resto de los funcionarios han cerrado las ventanillas y se han manifestado en la calle cortando el tráfico en protesta por las detenciones, alegando que a un asesor de un ministro lo grabaron cobrando cinco mil dólares y la justicia lo ha exculpado. Sin comentarios.

 

Paraguay 11.10

Llego a la Terminal de buses a las tres de la tarde, con 35 grados, dos galletitas en el estomago y sin cambiar moneda.

Decido quitarme de encima los pesos que me quedan, y, en la misma estación, donde anda la gente humilde cambiando calderilla, le doy los pesos y el hombre exclama: un millón ciento ocho mil guaranís (o guaranies), y se va corriendo.

De pronto el viajero solitario comprueba que ha metido la pata, que media estación sabe lo del millón y con este calor.

Salgo y hay un taxi como preparado para mí y el interior me dice que esto va a ser un aterrizaje forzoso.

Después, pasando por las calles del extrarradio y al observar alambradas en las rejas que protegen la entrada de las casas, todas las antenas se ponen en marcha.

Afortunadamente llego al hotel y el único problema parece ser que el taxista mafioso me ha dado un par de vueltas innecesarias para sacarme un poco mas de pasta.

Salgo a comer algo y en las nueve cuadras primeras no veo a nadie: domingo, ciudad desierta. Elecciones municipales. En Asunción ha ganado el partido colorado que es de derechas como en Godelleta los colorados.

Al fin me hago con una hamburguesa horrorosa (diez cuadras). Los pocos establecimientos que están abiertos tienen todos un policia o un segurata con pistola.

Siete cuadras más y tomo un café en una terraza. Un hombre recoge dos colillas frente a mí: que ciudad tan limpia. Mentira, a los cuatro pasos las enciende y se las fuma una tras otra.

Seis cuadras más: un jardín con  ocupas, tiendas de plástico y cartones: un niño cagando en el seto: ya hemos llegado a Sudamérica.

Paraguay ha estado gobernada por un dictador llamado Stroessner o algo así que duró muchos años y era malo malísimo, peor que Franco.

Hace muy poco que han estrenado democracia y gobierna un señor que se llama Lugo y que era obispo. Un buen día colgó los hábitos y se dedicó a la política hasta llegar a presidente.

Pero el pobrecito cuando estaba tratando de poner orden en este desficasi va y pilla un cáncer y esta poniéndose la quimio.

Además, los opositores (los colorados) andan presentando mujeres que aseguran que Lugo es el padre y el pobre cuando termina la quimio se tiene que hacer pruebas de paternidad. La mayoría le salieron negativas pero el obispo tiene varios descendientes.

Al anochecer, los colorados en sus exuberantes automóviles pitan por toda la ciudad con banderas rojas (quien lo diría) llamando al personal a celebrarlo.

Corrientes 11.10

Harto ya de lo que los políticos llaman ‘inflación galopante’,  es decir, que los precios están mas del doble que cuando vine hace unos años, pero, según aseguran los pocos argentinos con los que hablo los salarios siguen igual, o sea, camino del corralito.

Mi bien querida Coque lo resume de forma lúcida: no puedes comprar esto y esto y esto sino esto o esto o esto.

Aterrizo en Corrientes, hermosa ciudad con su super-río y su puerto pero mis expectativas de tomar un crucero de pobres y llegar hasta Paraguay en barco se ven frustradas, hay que seguir en bus y ya me estoy haciendo un experto en terminales de ómnibus (estaciones de buses) y trayectos largos.

Además no están homologados. Ayer, en un trayecto de ocho horas me dieron tres veces café y comida y desayuno.

Hoy, sin embargo con dos o tres horas mas un cafetito y unas galletitas y al llegar, con 38 grados y desmayo generalizado era como ir emporrado por la calle con la maletita de los cojones.

Así que nada mas llegar me he comprado un boleto para Paraguay para mañana tempranito y que le den a la Argentina por un tiempo.

Encima ayer no encontraba hotel y me ha tocado rascarme la billetera para poder dormir: una pesadilla que sin duda mañana termina y que el corralito me pille fuera.

Conforme vas subiendo por el río Paraná la cosa se pone mas calida y mas de casi-selva con otro acento, otras construcciones y otra estética que no se parece en nada a las Patagonias de abajo.

Pero tambien  hacia el norte, es mas patente la pobreza. En la costanera hay muchos puestos para servir choripán y cervezas pero casi todas las sillas están vacías, la gente como mucho se hace un bocata y la cervecita y en el único restaurante puturrú que he encontrado, media docena de pudientes se fundían sendas parrilladas a todo carrillo entre la prepotencia ostentosa y el aburrimiento matrimonial compartido.

Junto a la costanera, las escuelas de danza presentan diferentes pero muy parecidas coreografías donde las pre-adolescentes asumen el formato Shakira-gala-fin-de-curso-de-básica como único, y en los rincones las parejitas que estrenan parejita arriman el bajo vientre aprovechando la casi total ausencia de farolas: l’amore  con formato de España de los sesenta: no me los/as puedo imaginar despelotándose en el msn.

Es una pena no quedarse aquí un par de días y que las circunstancias me obliguen a salir, porque Corrientes es una ciudad encantadora y hubiera justificado un par de jornadas pero la ventaja del viajero solitario sin barco, sin timón y sin bandera es de que mueves cuando quieres sin tener que someterte a ninguna asamblea o reunión grupal, sin mas leyes que el instinto, sin mas dios que Google.

Y así decimos adiós a la Argentina, donde no hay negros, ni indios, y  son como europeos pero no son europeos y en su cara aparece siempre la expresión de lo que pudo haber sido y no fue.

Paraná 11.10

Cuando los argentinos, que se consideran buenos cocineros de la pasta, vuelven de Europa, aseguran que allí nos comemos la pasta cruda. Así que ya sabes: si pides pasta, todo pastoso y bien cocidito.

Salvo los asados de ternera que son magníficos, en lo cotidiano, si tienes que comer donde te pilla lo único que encuentras son ’milanesas’ ya sean de carne o de pescado: se reboza todo y se frie bien fritito. Casi todas ellas se salen del plato, pero las cantidades no se corresponden casi nunca con la calidad.

En algunos sitios dan un pescado magnífico. Por fin encontré un lugar donde comí pescado a la plancha sin mas (generalmente le suelen poner salsas muy cargadas de crema o rebozadito en una milanesa.

Que tendrán los vinos argentinos que me sientan tan bien?

Me vengo a vivir aquí o me los hago importar?

Con clima  casi tropical, y 36 grados empezando la primavera, es una ciudad con un fantástico río del mismo nombre y muchos árboles que hay agua de sobra.

La costanera consiste en que la municipalidad ha arreglado las orillas del río aunque por allí no vayan más que algunos deportistas.

Leído en un bus: ‘’ La puerta delantera es para ascender, y la trasera para bajar, si cumplimos las normas evitamos complicaciones’’.

Los argentinos tienden al mito: la le hicieron iglesias a Eva Perón, Gardel y Maradona, pues bien, ahora le toca a Kirchner: las ciudades aparecen con pintadas (que acá no son grafittis, sino pintadas al mas puro estilo: pared pintada de blanco y letras grandes pintadas encima), con lemas de ‘Kirchner vive’  o ‘Cristina aguanta’, y es que como los buenos pintores o nuestro Cid, gana batallas después de muerto.

Estamos perdiendo las buenas costumbres. En las ciudades medianas argentinas mucha gente cuando pasa frente a una iglesia se santigua. La de cosas que hay que agradecerle a la iglesia.

Si entre semana a las diez de la noche no queda nadie en la calle, ayer viernes noche, todos y todas las adolescentes llenaban la plaza principal y la única calle peatonal. Las discos repartían folletos y anunciaban concursos. Que viene el finde.

Una de diccionario local:

Las tiendas de los chinos que en Ecuador se llaman ’mercaderias universales’ aquí se llaman ’regalerías’. Las casas de muebles se llaman ’mueblerías’ y los extintores de incendios, ’matafuegos’.

Y todo para qué?  Paraná

Córdoba 11.10

Es la segunda ciudad en población y el plano que me dan en el ayuntamiento

 afirma que tiene 3,5 millones aunque supongo que se refiere a toda la provincia.

Es considerada por los argentinos como la ciudad de la cultura: tiene siete u ocho universidades y esto se traduce en estudiantas y estudiantes que van y vienen trasladando libros, libretas, maletines delineantes, mochilas . . .

 

Estudiantes y estudiantas que llenan los bares y los pocos restaurantes cuando las clases terminan. Rezo a mis dioses no encontrarme ninguna tuna y atienden mis súplicas.

 

Hoy, a mediodía han abierto la compuerta de una de esas universidades y han salido un par de centenares todos y todas con camisa blanca y corbata. A la salida, como cualquier adolescente que se precie, ejercitan su rebeldía deshaciendo la corbata o sacándose la camisa de su sitio: los pervertidos locales fantasiosos de los uniformes tienen el cupo completo con esta universidad (será la católica?).

 

El centro de la ciudad es otro ejemplo de civismo: varias calles peatonales y muchos árboles (aunque no tantos ni tan viejos como en Mendoza), y, entre ellos, muchas jacarandas (que aquí las llaman acentuando la a final).

 

Córdoba es sinónimo de cultura como español es sinónimo de gallego. Aseguran que Buenos Aires es la ciudad del mundo con mas gallegos (superando a A  Coruña), y da igual que digas Valencia que Valdepeñas, para ellos todos somos gallegos, como en México somos gachupines o en Canarias somos godos y es que generalizar siempre acorta los caminos que la gente no está para dar muchas vueltas.

 

Existe una imagen en toda Sudamérica de la que Argentina no está exenta y es la chica joven con bebé demandando lástima, pero así como en Perú y Ecuador son rematadamente pobres y personajes de fotonovela donde todas se preñan a la primera, y suelen permanecer en silencio o simplemente pedir dinero,  aquí van con el ego por delante como manda la nación.

 

Ayer, en uno de mis interminables viajes en bus (me anunciaron 12 horas y fueron 14 por los atascos propios de domingo y el parar en todas las aldeas), en una parada de que-te-fumas-uno-y-lo-tiras-a-medias, al subir me veo la imagen sentada con el cachorro y media docena de bolsas en mi asiento. Le digo que ahí voy yo y me contesta que ella no puede subir las escaleras (buses de dos pisos) y que suba yo, le digo que hable con el ‘encarregat’ y me dice que vaya yo que ella con el niño no puede. La cosa se resolvió y le encontraron otro asiento abajo naturalmente, y esto me recuerda el chiste ya manido de que el peor accidente que puede tener un argentino es caerse de su ego.

 

Pues como las desgracias no vienen solas, hoy, en mi hotelito de mierda (menos mal que tiene wiffi) otra con la misma canción: sujéteme el niño que me está poniendo nerviosa, añoranza del psicoanálisis en las clases populares preñables?, o  tal vez búsqueda de varón que empiece a hacerse cargo?

 

Leyendo las advertencias que el Ayuntamiento de Córdoba considera que deben saber los turistas me entero de que fue fundada antes que Buenos Aires y que toda esta zona se la trabajaron los jesuitas (seguramente después de su expulsión), y que además fueron los que se encargaron de traer las primeras vides, seguramente para no prescindir de la sangre de cristo y la que han armado por estas tierras porque tienen unos vinos espléndidos y es que algo bueno tenía que tener la iglesia católica no todo iban a ser sucursales y niños manoseados.

 

Parece que desde aquí para arriba (Paraguay incluido) fue asunto de la compañía de Jesús, ya iremos viendo los rastros que dejaron.

Mendoza 10.10

La Patagonia es un mar llano lleno de rastrojos (monte bajo), desde el Atlántico no aparece una montaña hasta los Andes y allí van en serio.

Mendoza es una ciudad amable: toda ella está llena de árboles mucho más viejos que yo y tiene cinco parques distribuidos como los cinco puntos del dado, los cuatro de la periferia tienen la dimensión de una cuadra y el del medio de cuatro cuadras. Todas las calles tienen una fila de superárboles en cada acera y las calles anchas tienen  otra fila más en el centro. Te da la sensación de estar en una especie de ciudad.jardín.

En verano (enero, naturalmente), puedes elegir entre bañarte en un río estupendo, un lago o irte a la nieve, porque muy cerca de aquí esta el Aconcagua.

La gente tiene un acento menos acentuado (o aceitunado) que en Buenos Aires, no arrastran tanto las sílabas, es un sitio de paso para los chilenos (Santiago esta a pocas horas), los jubilados podemos ir a leer a los parques y tienen un sinfín de vinos extraordinarios: un lugar a tener en cuenta para pasar un tiempo, pero los precios en Argentina ya se están disparando y habría que sacar las cuentas.

En el mercado hay unos puestos de comidas que comparten mesas en común, así uno va comprando de los diferentes puestos hasta completarse el menú. Esto es bastante usual en Asia. Suele ser barato y con buenos productos del mercado.

Hoy sábado, en el parque una compañía teatral presenta un espectáculo para los que pasan o se sientan en los bancos de sentarse, cuya escenografía es un contenedor: de él sacan y meten objetos y actores, y, cuando termina el mete saca, aprovechando las ruedas, montan el espectáculo en otra parte del parque.

Hay en activo quince o veinte teatros, la mayoría con elencos locales lo que es de valorar en una ciudad del tamaño de Murcia.

El país sigue compungido por la muerte del kirschner (no se como se escribe), que hasta hace dos semanas era un chorizo y ahora casi es un icono.

Los gays han desfilado con banderas arcoiris en agradecimiento del matrimonio. Los afectados por la dictadura y sus excesos porque están juzgando a todos los que se pasaron, en fin, como Lennon, parece que se ha muerto en el mejor momento.

Con gran diferencia de los países vecinos, rara vez se te acercan a comentar nada, pero uno insiste, y un  tertuliano de café, me dice que está muy satisfecho del gobierno del fallecido y del de su distinguida esposa, porque a diferencia de los otros gobernantes, con estos se sabe donde han invertido el dinero robado (en hoteles de Calafate principalmente), sin embargo con los otros presidentes anteriores nunca se supo donde fue a parar la ‘guita’ : un ejemplo de transparencia democrática.

Neuquen 10.10

En medio de la Patagonia, esta ciudad próspera no esconde grandes encantos, pero, por primera vez en mi vida veo una ciudad absolutamente desierta.

Cuando en Argentina se hace un censo cierran todos los establecimientos y es un día forzosamente feriado.

No se entiende porque el censo se hace en un solo día, ni porque no se puede tomar un café ni comer ni sacar boletos para viajar.

Es muy parecido a una ciudad árabe durante el ramadán, pero sin el trasiego de sus calles: nadie sale de casa y solo los servicios de urgencia, la policía y algunos taxis se ven por la calle.

Unos días antes se rumoreaba que bandas de delincuentes iban a hacerse pasar por ‘censistas’ para asaltar a ancianos y menos ancianos en sus casas, así que las autoridades dijeron que los censados podrían rellenarlo y entregarlo por la mirilla de la casa sin visitas inoportunas.

Intento desayunar en un hotel que son los únicos lugares donde esto es posible y me dicen que tienen orden de la gerencia de que solo se alimente a los huéspedes propios y que los viajeros alojados en hoteles sin desayuno (como es mi caso gracias al oportuno Murphy) que se jodan.

Consigo con ruegos y alarde de extranjero simpático en apuros que un hotel me sirva un café con leche y en la tele veo que el ex presidente y esposo de la presidenta se ha muerto esta mañana de una especie de infarto, que parece ser el único freno que ha tenido en su vida amasando dinero y patrimonio. La presidenta y esposa que no se le queda atrás continuará su labor.

Si en Chile me encontré con la muerte de Pinochet y en Argentina con la del Kirschner este (no se si lo escribo bien), me van a tener que invitar a otros lugares a ver si hay suerte (Cuba por ejemplo).

 

A las ocho de la noche desayuno, almuerzo y ceno en uno de los pocos lugares que han decidido abrir.

El hotel tampoco acompaña, lo regenta una ancianita de noventa (según asegura) a la que auxilian dos hijas, que como siempre se reparten los papeles: la buena y la mala.

La buena va a su aire y no marea. La mala, con cara de insatisfecha me hace un interrogatorio en regla: procedencia, estudios, situación laboral, etc. al cabo de la cual concluye que los españoles somos muy ariscos, buscando, tal vez un rasgo de afectividad del huesped cara de palo.

Le desaconsejo generalizar y me cita a  la mañana siguiente para censarme, que parece que hay que contabilizar a los extranjeros (aunque no se les dé de comer), y me hace un interrogatorio en toda regla.

Después, en la calle me entero de que la gente esta disgustada porque cuando ha ido a su casa el o la censista solo les ha preguntado el nombre y si vivían alli. ¿Cuales eran las verdaderas intenciones de la mala metida a censista?.

Como al día siguiente tengo que tomar un bus a las siete de la mañana le pido que me llame un taxi por teléfono y lo hace, pero cuando cuelga me confiesa que esa misma compañía una vez que los llamó no vinieron: una pesadilla.

Me voy de Neuquen con el estómago triste y el deseo intenso de que esta mujer encuentre un novio o un arreglito cuanto antes.

Seguro que en Mendoza, tierra de vinos y de montañas la cosa presenta mejor onda que dicen por acá.

 

 

Bahía Blanca 10.10

Con once horas de bus desde B. Aires se llega a Bahía Blanca. La cosa tarda tanto no porque sea larga la distancia (680 km.) sino porque la carretera es como es y el chofer ‘maneja’ muy prudente.

Ni tan cerca como Mar del Plata donde bajan en dos horitas todos los porteños (que pueden) a veranear, ni tan lejos como Península Valdés, donde los turistas van a incordiar a las pobres ballenas y otras especies. Y así está, a mitad de camino de algo.

Vive de espaldas al mar, que tiene a tan solo siete kilómetros y el bus tarda una hora (es que da muchas vueltas, me dicen). Y por si fuera poco, el hotelero me dice que las playas decentes están a ciento veinte kilómetros. Kago yo akí?

Mi padre que era un campesino sabio decía que viajando se aprende ‘mundología’ que debe ser un saber de los que no dan de comer.

Pues el viajero solitario cree que llegar hasta aquí solo ha sido por acumular créditos de mundología.

Y además es bonita: edificios coloniales, provinciana pero al estilo argentino: hasta los mendigos visten de diseño.

Al igual que en Godelleta  que cuando tocó la lotería que la gente se hizo casas nuevas y apuró los centímetros que podía sacar los balcones a la calle sin pensar que un día cualquier camión se llevaría un balcón al girar en una esquina, en esta ciudad, cuando descubrieron la publicidad pusieron unos carteles que, saliendo del establecimiento en cuestión, casi alcanzan  la acera de enfrente, por lo que en días de viento fuerte debe ser un peligro pasear por la calle, en un país donde hace poco una estatua cayó desde su pedestal matando a una niña que jugaba en el parque.

Cuando voy a pagar en un bar, observo que el dueño (que se dedica en exclusiva a controlar la caja), tiene un panel de metracrilato con todas las mesas numeradas y un clavo saliente de cada numero de mesa, donde mete y saca las notas de las camareras, pero hay en ese acto administrativo un morbo añadido que no puede por menos que sorprenderme: cada vez que mete o saca una nota se excita,  pone cara de placer, de morbo añadido: he decidido bautizarle como ‘el psicópata del metracrilato’.

Debe ser un negocio heredado, como cuando los burgueses valencianos le montaban una boutique a la niña que no daba de sí en la universidad.

 Pobrecito, los años que le deben quedar con el mete-saca.

Buenos Aires 10.10

Buenos Aires 10.10

Como dice el tango: mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelvo a ver:

Me encuentro las calles llenas de basura amontonada emulando, tal vez, a Nápoles, que no es de extrañar en una ciudad que también tiene su Palermo.

Como siempre la encuentro tan impactante, tan capital de capitales, con sus cafés-librerías, más de un centenar de espectáculos teatrales y su empaque de metrópolis.

Pero los jubilados no podemos sentarnos en un banco del parque con un libro porque sus zonas verdes están ocupadas (por ocupas, naturalmente), a los que el ayuntamiento los va empujando hasta tirarlos y, para asegurarse de la no reincidencia, pone vallas que cierra al llegar la noche: vaya valla.

Tras una de ellas, junto al Congreso se refugió un pollo huyendo de rituales macumbas que pretendían cortarle el cuello para hablar con los espíritus. Y allí está, detrás de la reja burlándose de la secta y convertido en la mascota de la ciudad. La ciudadanía (como diría nuestro presidente) le alimenta y lo quiere.

Todos los días, y en cualquier sitio te encuentras una manifestación, la de hoy, que incluye un muerto, víctima de reyertas sindicales en un país donde los líderes sindicales se convierten en empresarios y algunos militantes van con pistola al

cinto.

 La movida promete ser brava, así que la meteorología aconseja no salir del barrio y no aventurarse por el centro de la ciudad.

 

Los gays ya se pueden casar pero en la calle no se nota.

Los modernos llenaron Palermo de diseño y ahora están invadiendo San Telmo con las mismas intenciones.

Puerto Madero  se administra una indigestión financiera y por todas partes te encuentras centros culturales, visitas guiadas gratuitas, exposiciones y todo lo que el espíritu sea capaz de digerir.

Los asaltos son tantos y tan a la luz del día que casi siempre hay alguien dispuesto a grabarlos con un celular y las televisiones sensacionalistas lo sirven a la hora de los postres.

En una encuesta televisada preguntan a la gente de la calle sus opiniones sobre el asunto de los mineros chilenos sepultados dos meses en la galería. El locutor le pregunta a un viandante que opina sobre la abstinencia sexual de esos hombres durante tanto tiempo. El entrevistado con una naturalidad poco habitual le contesta: ¿Qué abstinencia?, allí no hubo abstinencia.

Y  es que en Buenos Aires la vida siempre, siempre, . . .es un tango.